Empoderamiento femenino desde el bienestar: Hábitos que transforman tu vida

Ya se nos ha pasado el primer trimestre del año y con ello es momento de hacer una retrospectiva de qué tanto mejoré hábitos, conductas y el propio estilo de vida que nos propusimos a principios de año con los propósitos de año nuevo, que por cierto pueden verse modificados e influenciados por varios factores como el trabajo, el núcleo familiar, labores domésticas y labores académicas, entre otras más. Es por eso que haremos un buen conteo de pasos y tips para que, pese a estas actividades que surgen en nuestra rutina diaria, no perdamos el rumbo de esa mejor versión y cada día tener mejores rutinas conectando alma, mente y cuerpo.
Que es de lo que hablamos.
Tan simple y fácil como empezar tu día, ¿y a cuántas no les ha pasado que ya desde el momento en que abres los ojos ya existe un tema de estrés y ansiedad por el tiempo, el desayuno, el tráfico, los niños, tu pareja? Hasta la mascota viene a irrumpir tu tranquilidad y empezamos con una avalancha y serie de eventos que desencadenan procesos negativos en el cuerpo, es decir, la mente crea futuros alternos que no son una realidad y en su mayoría son catastróficos y ¿qué crees? El 90% de lo que imaginamos y creamos no va a pasar, pero los procesos que preceden ese pensamiento trágico en nuestro cuerpo ya alteran una realidad a nivel celular, hormonal y emocional.
Crea rutinas simples pero eficaces.
El término está muy gastado cuando hablamos de rutinas y, hasta cierto punto, yo creo que ya es algo que, al despertar, más de una vez hemos intentado, pero es de suma importancia empezar bien el día con un estado de agradecimiento por estar de nuevo en este día, en tu presente, el aquí y ahora.
Para esto puedes tomarte un par de minutos para hacer una oración, repetir un mantra o hasta pronunciar cosas buenas a tu día y a tu persona; recuerda que somos lo que pensamos y atraemos eso a nuestras vidas.
Continúa con un poco de movilizaciones o estiramientos matutinos, los cuales te van a sacar de esa zona de reposo absoluto en la cual nos encontramos al estar en un proceso de sueño reparador, aunque en algunos de los casos no es así. Pero iniciemos por la parte superior con pequeños círculos del cuello, pasando a los hombros y brazos, siempre en orden cefalocaudal, es decir, de arriba hacia abajo.
Podemos, mientras hacemos estos movimientos y/o estiramientos de forma conjunta, trabajar respiraciones coordinadas y sincronizadas con el movimiento, haciéndolo de forma consciente, pausada, lenta y sincronizada, sintiendo cómo ese aire entra a tu cuerpo y recorre todos los pulmones y sale con una exhalación profunda. Recuerda que el oxigenar nuestro cuerpo, en específico el cerebro, es darle trabajo de calidad durante el día en situaciones de presión en cualquier ámbito.
Si te es posible y tienes tiempo de sobra o logras hacer un equilibrio en tus horarios, es altamente recomendable un ejercicio aeróbico y me refiero a aquellos que trabajamos con un ambiente abierto con suficiente aporte de oxígeno, de baja intensidad, pero media o larga duración, tales como una caminata, trote, bicicleta o cualquiera que puedas realizar en un lugar abierto y oxigenado.
Pasamos a un pilar de esta base que tenemos, y es la alimentación, ya que no existe función principal que rompa el ayuno con algo saludable, y como primer alimento del día y parte de construir esta rutina, debería incluir en su mayor proporción una buena cantidad de cada grupo alimenticio definido a objetivos claros y quizás particulares de cada mujer y con el aporte calórico que se recomienda para una jornada que apenas va iniciando.

Y sí, no todo es tan fácil como parece.
Pasando a un punto que en todos los casos resulta una gran barrera que tenemos en nuestra actualidad: el tiempo, el trabajo, los horarios, la familia, etc. Aquí te voy a manejar un par de tips y consejos que puedan ayudarte a siempre tener la mejor versión de ti sin necesidad de estereotipar ni tratar de copiar modelos que terminamos por odiar en el camino hacia ese objetivo.
Implementa rutinas de intensidad tipo HIIT; este tipo de entrenamiento no requiere acudir a un gimnasio a las clases que requieren de un traslado y cumplir con un horario de clase específico, sino más bien es un periodo corto, pero de moderada a una alta intensidad, la cual es por un periodo corto de no más de 30 min y en la cual vas a tener la quema de calorías, ejercitar músculos, inhibir procesos inflamatorios, acelerar el metabolismo y una cadena de estímulos a hormonas del bienestar que te harán sentir un estado de paz y tranquilidad. Para ejecutarlo, basta con una rutina de cardio en pirámide de cierto número de repeticiones, o con ejercicios que conocemos de forma natural en tu cuerpo, como saltos con cuerda o sin cuerda, lagartijas, sentadillas, desplantes y demás. Puedes hacer uso de accesorios como pequeñas mancuernas, ligas, polainas o pesas de uso cotidiano e incluso apoyarte de videos en streaming, que en la actualidad se encuentran muchísimos.
El entrenamiento de fuerza regular es un tema muy vital hoy en día para la mujer y que no es negociable, pero para esto puedes no ser tan dura contigo misma e implementarlo de dos a tres veces por semana y no precisamente diario si es que no estás acostumbrada o no es tanto de tu agrado; no basta con el pilates, yoga, natación, Tai Chi o alguna otra técnica o disciplina de este tipo. Sí o sí se tiene que abordar la fuerza muscular para un buen envejecimiento y sobre todo la prevención de enfermedades crónico-degenerativas, y esto dado por la alta relevancia que tiene el músculo y las células que lo conforman. Puedes incluso igual apoyarte con artículos en casa como botellas con agua, galones de más tamaño y peso, etc.; solo es ingenio y ganas, además de también poder incluir rutinas al alcance de tus manos en diversas plataformas y/o profesionales que adaptan este trabajo tanto en casa como en gimnasio.

Por último, y no menos importante.
Aprende a escuchar a tu cuerpo. En un mundo lleno de estímulos, de ruidos y tanta contaminación, tanto auditiva como visual, es difícil detenerse y aprender a escuchar lo que necesitamos. La prioridad siempre vas a ser tú y nadie más que tú, ya que sin ti no existe salida a tus días y cumplimiento de los roles en el ámbito que te desarrolles. Se trata de estar bien física y emocionalmente, no de caer en el error de querer ser o parecer, sin que nada ni nadie se dé cuenta del colapso que existe o tengas por descuidos. No ignores ni dejes de priorizar cuando se trata de señales o signos de alerta que tu cuerpo te manda.
Es importante que realices chequeos periódicos tanto de valores en sangre, como salud ginecológica y mental, claro siempre apoyada del personal de la salud tales como, psicólogo, ginecólogo, médico general, especialistas en ramas específicas y claro no menos importante fisioterapeuta, que en este caso sabemos y conocemos todos los procesos que requiere un aspecto neuromusculoesquelético y no es un trabalenguas es un todo y el desgaste que tenemos día a día ya que los procesos que una mujer tiene son increíbles, siempre existen áreas de oportunidad, cosas nuevas que conocer, algo que aportar y sobre todo el tener un mantenimiento corporal tal y como si nuestro cuerpo fuera una máquina la cual si lo es y en todo caso perfecta siendo mujer, está comprobado que el ejercicio físico previene más de 25 enfermedades tanto mentales como degenerativas y de envejecimiento.
Yo no lo echaría al saco roto y empezaría el empoderamiento en mí, y si yo estoy bien, todo a mi alrededor estará bien. Cuida tu mente, cuida tus emociones, cuida tus pensamientos y, sobre todo, tus acciones; recuerda que somos responsables de lo que está en nosotros y parte de eso es saber gestionar y delegar.
Por ese gran ser que nos trajo a este mundo y por todo el gran esfuerzo que día a día demuestran con amor, entrega, valentía, disciplina, sacrificio, talento y profesionalismo.

Disfruta al máximo la vida como solo una mujer lo sabe hacer.

