En la antigüedad los navegantes usaban varios dispositivos para moverse por los océanos: astrolabios, sextantes y brújulas. Los ciudadanos del siglo XXI solo necesitamos un dispositivo para conocer nuestra ubicación y rumbo: un teléfono celular equipado con un módulo para el Sistema de Posicionamiento Global, conocido como GPS. Esta combinación de ingenio y diseño de alta tecnología permite que cientos de millones de personas puedan conocer su ubicación en el globo terráqueo con una alta precisión. Como toda tecnología el sistema GPS tiene gran utilidad, pero requiere usarse en forma informada y sana.

Primero... un poco de antecedentes

En la década de 1970 las fuerzas armadas de los Estados Unidos comenzaron el desarrollo de un sistema que permitiera que vehículos como aviones, helicópteros y misiles pudieran moverse sin los sistemas tradicionales basados en mapas de papel y brújulas. Nacido con el nombre de Defense Navigation Satellite System (DNSS), el sistema comenzó sus operaciones una década mas tarde y en 1983 fue puesto a disposición de civiles tras el derribo de un avión Boeing 747 por un misil soviético. Para 1999 una empresa finlandesa llamada Benefon presentó un teléfono celular llamado Esc! que integró por primera vez un módulo GPS.

¿Cómo funciona el sistema GPS?

El sistema GPS consiste en una constelación de 31 satélites orbitando aproximadamente a 20,200 kilómetros de altura. Cada satélite emite mensajes continuos que contienen la ubicación del satélite y la hora de la emisión de dicho mensaje. El módulo GPS, dentro de dispositivos móviles y otros aparatos, recibe la señal de varios satélites y por medio de operaciones matemáticas calcula su posición.

Al principio los módulos GPS requerían grandes antenas y módulos del tamaño de portafolios que sólo se podían colocar en vehículos e instalaciones fijas.

 Pero con el tiempo su tamaño se ha reducido hasta hacerse de un tamaño menor al de una moneda de cinco centavos, lo que permite colocarlo dentro de cualquier dispositivo electrónico, incluyendo dispositivos electrónicos móviles.

 La magia del sistema GPS radica en que nadie paga por usarlo y permite una ubicación con precisión de aproximadamente 5 metros. Esto ha permitido el surgimiento de numerosas aplicaciones como Google Maps y Waze que hacen uso de este sistema para que los usuarios puedan trazar rutas hacia algún destino. Compañías de transporte como Uber (automóviles) o Lime (monopatines eléctricos) no serían posibles sin la existencia de este sistema. De hecho esta combinación fue mortal para compañías como Guía Roji, empresa mexicana de cartografía tradicional que cayó en bancarrota el año pasado, en buena medida por esta combinación GPS - apps.

Privacidad al navegar

Pero no todo es perfección. La tecnología GPS es útil, pero posee potenciales riesgos que es preciso conocer para controlar. En primer lugar, el módulo GPS registra la ubicación del usuario en forma permanente si se mantiene encendido. Esto hace que todo tipo de agentes puedan obtener la ubicación de una persona con fines comerciales o de vigilancia. En países de Medio Oriente una popular aplicación llamada Absher vigila permanentemente a las mujeres y notifica al esposo o guardián legal si esta se encuentra en un aeropuerto para impedir su salida. Durante el juicio del Joaquín Guzmán Loera se supo que se ordenó la instalación de una aplicación llamada FlexiSPY en teléfonos móviles regalados a socios y parejas sentimentales para saber, entre otras cosas, su ubicación.

Frente a estas amenazas los sistemas operativos móviles Android e iOS permiten al usuario activar a voluntad el módulo GPS, conocer y ajustar su uso de acuerdo a nuestras necesidades.

Paso 1: la pantalla lo dice todo

Cuando el módulo GPS está funcionando en un dispositivo móvil, la parte superior de la pantalla muestra un ícono particular:

Si el usuario ve dicho íconos y quiere desactivar el módulo GPS, lo puede hacer desde el menú de opciones rápidas en ambos sistemas operativos con deslizar el dedo desde la parte superior de la pantalla hacia abajo y desactivar el ícono de servicios de localización.

Paso 2: cuidado con las apps que instalas

En el sistema Android, al momento de instalar una aplicación, se suele desplegar una pantalla que solicita permiso para que la aplicación use el módulo GPS.  Algo similar sucede en el caso del sistema iOS.

 Desafortunadamente, suele pasar que las personas no pongamos mucha atención en estos mensajes y permitamos a diversas aplicaciones acceder al módulo GPS del celular. Esto tiene una solución en tanto ambos sistemas operativos tienen opciones para mostrar qué aplicaciones tienen acceso a dicho módulo de localización en Android como en iOS.

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