Importancia del compliance empresarial en el liderazgo de alta dirección
Por: Jueza en retiro Tania Rosalinda Méndez López
Veinte años de experiencia en la carrera judicial a nivel federal, me dejaron dos cosas sumamente claras:
Primero: La figura de la prevención no está sobrevalorada; esta es la única capaz de evitar riesgos innecesarios, que a la larga traerá costos mucho más elevados, tanto en capital, como en el valioso tiempo, que no tiene precio y que en muchas ocasiones escapa de todas las manos su control.
Segundo: El éxito en el resultado de los juicios radica en la experiencia, pericia y debida diligencia del abogado postulante; pero sobre todo en la capacidad del Estado de garantizar la seguridad jurídica; pues sin ella, el uso de la razón pierde su fuerza y valor y ni el más audaz de los juristas puede garantizar un resultado favorable.
Bajo esas premisas, en el contexto social que actualmente atraviesa nuestro país ante la reforma judicial publicada en el Diario Oficial de la Federación el quince de septiembre de dos mil veinticuatro; que estableció la nueva elección de los juzgadores por voto popular; los cuales recientemente entraron en funciones; por lo que la seguridad jurídica se encuentra en la tablita ante la eventual curva de aprendizaje que deberán cursar; la figura de la prevención cobra vital relevancia y aquella frase coloquial retumba en nuestros oídos con mayor fuerza “más vale un mal arreglo que un buen juicio”; sobre todo si por el momento no hay garantía respecto a esto último (un buen juicio); de ahí que resulte de suma importancia la figura de la prevención y del debido cumplimiento de las normas para no depender del sistema judicial.
El compliance empresarial es el conjunto de políticas, procedimientos y acciones que una organización implementa para garantizar el cumplimiento de leyes, normas, regulaciones y estándares internos aplicables a su actividad. Su objetivo es prevenir, decretar y gestionar riesgos legales y éticos, promoviendo una conducta responsable y transparente en todos los niveles de la empresa.
El liderazgo de alta dirección tiene la obligación de prevención y buenas prácticas por ello, debe tener la capacidad de establecer estrategias y tomar decisiones acertadas y clave con las que se guíe la visión de la empresa; pues su función principal es inspirar, motivar y dirigir a toda la empresa hacia sus objetivos, fomentando una cultura organizacional alineada con valores y metas estratégicas; además es responsable de promover el cumplimiento, gestionar riesgos y asegurar la sostenibilidad del negocio; ya que la fórmula para que funcione el compliance empresarial, solo se puede asegurar cuando la cabeza entiende que más que cumplir con las normas, su toma de decisiones está garantizando la subsistencia de la empresa.
El compliance se puede implementar en diversas materias dentro de una empresa:
- Compliance penal. Para la prevención de delitos.
- Compliance corporativos para la ética y el gobierno corporativos.
- Compliance fiscal para el cumplimiento de obligaciones tributarias.
- Compliance ambiental, para cumplir con leyes y normativas medioambientales.
- Compliance laboral, para la prevención de riesgos laborales y cumplimiento de normas con los trabajadores y la seguridad social.
- Y muchas otras áreas como protección de datos, anticorrupción, salud pública, seguridad alimentaria y propiedad intelectual.
La importancia del compliance empresarial radica en:
- La integridad y ética. Se promueve una cultura basada en valores y conducta ética en toda la organización.
- Reducción de riesgos. Previene sanciones legales, multas y daños en la reputación derivados de los incumplimientos normativos.
- Confianza y credibilidad. Mejora la reputación de la empresa ante clientes, socios y reguladores.
- Toma de decisiones responsables. Los líderes que fomentan el compliance forjan decisiones alineadas con leyes y principios éticos.
- Sostenibilidad. Contribuye a un crecimiento empresarial, responsable y a largo plazo, sustentado en prácticas transparentes y responsables.
- Evita la necesidad de ventilar los asuntos de la empresa ante los tribunales.
En resumen, el compliance empresarial fortalece la protección legal, la buena reputación y la cultura organizacional ética; por ello es obligación de todo líder de alta dirección contar con la cultura de prevención y buenas prácticas evitando riesgos innecesarios, entre ellos juicios largos e infructuosos que solo gasten tiempo, oportunidades y dinero.

