La realidad económica de México, el reto de los empresarios.

Recuento del panorama esperado para 2023: inflación, militarización del país, retroceso.

Por: Erick Guerrero. Asesor financiero internacional. Autor del libro AMLO Y LA 4T, 2019.

El panorama económico del país para 2023 y a nivel mundial luce complicado, aún cuando se logre detener la inflación. Aún así, disminuirla en Estados Unidos de niveles de casi 10% y regresarla al 2%, (porcentaje que tenían hasta antes de la pandemia), llevará tiempo, y en México regresarla de niveles casi del 9% al 3% llevará todavía más.

El demonio inflacionario es muy difícil de domar, difícil de domesticar y normalmente cuando se combate en cualquier país, siempre es a través de un sacrificio y ese sacrificio impone altos costos. Lo que provocó la inflación fue el exceso de liquidez (dólares, yenes, euros, libras), el exceso de billetes que inyectaron los grandes bancos centrales para evitar la quiebra de bancos, gobiernos, hogares y empresas a nivel mundial a raíz de la pandemia. Con estas acciones la Reserva Federal de EU, el Banco Central Europeo, el Banco Central de Inglaterra y el de Japón (entre otros), provocaron un aumento del consumo que rebasó las posibilidades de producción de la economía. Es ahí cuándo empezaron a aparecer cuellos de botella, escasez de productos, de materias primas, de trabajadores y comenzó el alza de precios.

Ahora bien, si es el exceso de consumo y de demanda provocado por una inyección de billetes muy fuerte lo que provocó la inflación, luego entonces, lo que se tiene que hacer para bajarla, es aplicar la “Ley de la Reversa” que consiste en retirar liquidez, subir las tasas de interés para frenar el crédito, el consumo, y esto implica que las economías tienen que padecer crisis. Se trata prácticamente un aterrizaje forzoso; no hay proceso para desinflar una economía sin dolor y no hay fórmulas milagrosas, el año 2023 es el marco de tiempo que se tardarán en estabilizar o reducir la inflación, y el escenario de crecimiento económico mundial no es nada favorable y menos para México durante ese período.

En economía no hay nada gratis; se tiene que pagar el precio, y la forma de pagarlo es con crisis desafortunadamente.

Estados Unidos entró en recesión técnica muy rápido, durante el primer semestre del 2022 al acumular 2 trimestres consecutivos (enero-marzo y abril-junio de 2022) con tasas de crecimiento negativas. Es decir, su economía se fue como los cangrejos, para atrás. En México, un repunte de la economía se podría esperar hasta 2024, no antes. Es imposible disminuir la inflación tan rápido. Los procesos desinflacionario tienen un costo muy elevado.

¿A los empresarios que les recomendaría un Asesor Financiero que ha predicho el movimiento económico del país tan atinadamente?

Año y medio antes de que se desatara la inflación pude observar toda la liquidez que se estaba inyectando y que las tasas de interés ya eran muy bajas, casi del 0% en los países altamente desarrollados y predije que esto en algún momento iba a provocar una inflación alta y prolongada; como consultor a los empresarios que asesoro les comenté que la inflación no sería temporal y que iría para largo. Por lo tanto, el gran reto que tenían era defender el margen de utilidad “con uñas y dientes”, (curiosamente éste fue el último título del Congreso de Negocios Empoderamia que hicimos).

Pero en virtud de que en 2021 el exceso de liquidez provocó un repunte muy fuerte en las economías (EU creció más de 6%), a muchos empresarios les encantó la inflación porque el consumo para ellos se reflejó en la caja registradora, el negocio empezó a caminar más rápido, les entró más dinero y el crédito siguió barato, las materias primas tardaron en subir, y por ende se amplió el margen de utilidad.

En México a muchas empresas les fue muy bien, les cayó “como anillo al dedo”, porque la inyección de liquidez aumentó el consumo.

Cuando me entrevisté con algunos empresarios y escuchaba que decían “a mí me ha ido muy bien, estoy ganando más dinero, a pesar de no tener el mismo volumen de ventas que tenía hasta antes de la pandemia” les expliqué que a esto se le llama crecimiento inflacionario.

A muchos empresarios beneficiados con esa inyección de liquidez les encantó la inflación porque les interesa que suban los precios. Mientras se esté vendiendo cada vez más caro les va mejor, pero eso es en la primera etapa, pero en la segunda etapa, cuando se trata de hacerla bajar frenando el consumo, eso es lo que hace caer a una economía en crisis.

Es el resultado inevitable de subir las tasas de interés (incrementar el costo del crédito), y a medida que suben se aprieta el margen de utilidad. También es consecuencia de retirar el dinero del mercado, de la circulación para bajar el consumo y hacer caer los precios. ¡Todo el dinero que se estuvo inyectando se tiene que retirar para bajar la inflación! Esto disminuye el consumo, bajan las ventas, se aprieta el margen de utilidad también por este lado y por la misma dinámica de la inflación, comienza a haber escasez de todo: sube el precio de la mano de obra, se achica el margen de utilidad, sube el costo de la maquinaria, de las herramientas, de la gasolina y otros combustibles y es ahí cuando se acaba el encanto de la inflación porque empieza a perjudicar a los que primero benefició: a hombres y mujeres de negocio.

En ese momento es cuando surge la necesidad de defender el margen de utilidad, ¿Cómo defenderlo? En la primera etapa, más vale prevenir que lamentar, siempre les hice mención a los empresarios en este sentido: deben ser muy obsesivos con los costos, deben comportarse con el mismo espíritu de un abarrotero: “cuidar los centavos para que  los pesos se cuiden solos”; alcanzar la mayor eficiencia operativa posible en todas las áreas de la empresa, invertir en tecnología, tecnificar, porque tecnificando haces más con menos, te vuelves más productivo y con eso, en automático, contrarrestas el aumento de los costos. Esta es la mejor forma de defender el margen de utilidad; también les recomendaba pasar los créditos de tasa variable a tasa fija o comprar coberturas porque en algún momento con la inflación al alza, también se tenían que disparar las tasa a de interés. A fuerza.

Las empresas que siguieron estas estrategias y otras más que les recomendé igualmente importantes, afortunadamente están saliendo bien librados. Lo más difícil es cuando te acostumbras a una etapa en la cual estás vendiendo bien y que todo va para arriba, porque tiendes a creer que así ira toda la vida, y no te das cuenta de que cuando los bancos centrales empiezan a bajar la inflación, retiran dinero, suben tasas, baja el crédito, y se viene la economía para abajo; se presenta un “punto de inflexión” donde cambia la tendencia, cambian las reglas del juego y el mercado viene a la baja; si no tienes el valor de reconocer que las cosas cambiaron y no afinas tu estrategia, te va a llevar la trampa, y a muchos empresarios se los está llevando, y todo por estar aferrados, creyendo que eso no iba a suceder. Recuerden siempre que en época de crisis el consumidor cambia sus hábitos, las familias mexicanas tiene que estirar el dinero al máximo, y se reduce el consumo de algunos productos o ese consumo se traslada a mercancías y servicios más baratos. Se achica el mercado, cierto, pero no se acaba el consumo. Se cierran oportunidades, pero se abren otras. Cambian las reglas del juego, la forma de hacer negocio para obtener una liquidez escasa.

Por ello nos debemos enfocar en las necesidades básicas, porque por dar un ejemplo, se pueden dejar de comprar varias cosas, pero no se puede dejar de comer, el consumo migra a productos baratos, que tengan calidad razonable. En época de crisis se pierde la fidelidad hacia las marcas; el precio es el rey. Y si viene acompañado de calidad del producto con buen servicio al cliente, mucho mejor. Es lo ideal para ganar el mercado que otros están perdiendo.

Dar productos más baratos que los competidores con una calidad aceptable, cumplir las promesas y no defraudar al cliente, es lo que la gente valorará y apreciará.

Es este tipo de empresas, las bien gestionadas que se acomodan a las nuevas realidades del mercado, las que salen fortalecidas: se debe tener la consistencia del agua, adaptarse a las nuevas condiciones del mercado. Esto es algo fundamental, saber leer las necesidades de la gente, ofreciendo un producto que las satisfaga.

Las empresas que se adaptan sobreviven, y cuando viene la recuperación, trae consigo una muy buena etapa para los que se gestionaron bien, para los que logran sortear la turbulencia porque con menos competidores o competidores debilitados, aumenta la rentabilidad del capital, la tajada que se pueden llevar del mercado. Ya después, con la recuperación, vuelven a surgir nuevas empresas, regresa la competencia y otra vez el margen de utilidad se vuelve a estrechar, pero de cualquier forma puede ser una buena época para los que saben manejarse con eficiencia y estrategias que den en el blanco respecto a las necesidades y exigencias del consumidor.

No puedes tener un buen diagnóstico, no puedes tener una buena estrategia, si tienes una idea equivocada de lo que está pasando, lo que se necesita, son estrategias inteligentes y aplicarlas a tiempo. Muchos empresarios ya se están dando cuenta, el proceso apenas empieza, para diciembre 2022 – enero 2023 las tasas de interés estarán más arriba, la tasa de crecimiento estará más abajo y el margen de utilidad se verá todavía más presionado, ¡todo un reto!

¿Los programas sociales benefician o afectan? 

Benefician, en el sentido de que cuando hay inflación, carestía, hambre, necesidad, es peligroso desde el punto de vista político no amortiguar el impacto para las personas más necesitadas. El malestar social, la irritación popular suele desestabilizar a los gobiernos. Se puede ver en el actual proceso mundial de la inflación: las ayudas sociales pueden, en determinado momento, ser un adormecedor político, pueden ayudar a que no crezca el malestar, yo estoy en contra de los programas sociales electorales, los que comercian con la necesidad de la gente queriéndose ganar su lealtad, regalando dinero sin que trabajes, sin esfuerzo y que no cueste nada, “si no votas por mí, vas a perder todas tus ayudas”… eso es realmente perverso, es algo muy tóxico, sin embargo, no todos los programas sociales son malos. Yo los apoyo siempre y cuando los programas sociales sean productivos.

Un ejemplo muy claro es el de los Ninis, hay tantas distorsiones y acusaciones de desvíos, fraudes y de gente que cobra sin merecerlo… yo en su defecto transformaría el programa de Ninis, aplicaría algo parecido a lo que existía como en los años 70´s en la Ley Federal del Trabajo, donde existía un apartado que contenía la figura del Aprendiz, en el cuál las empresas podían contratar y capacitar a personas sin experiencia y el sueldo era deducible del pago de impuestos; fue un programa productivo, las empresas querían tener y capacitar gente, obteniendo un incentivo fiscal. Con ese programa personas humildes, con escasa preparación, aprendían un oficio en la práctica y realmente dejaban de ser Ninis. Pasaban a ser personas capacitadas, mano de obra calificada con la posibilidad de obtener un mejor ingreso. Ahora esa práctica está en decadencia por tantas formas más fáciles de “ayudar”.

En el presente, si le regalas a algún joven la cantidad de $3,500.00 cada 2 meses por ser Nini, lo más seguro es que lo malgaste y lo quiera seguir siendo para seguir recibiendo el dinero! Este tipo de programas sociales les cayó de maravilla a las tiendas de conveniencia porque una buena parte de los apoyos para los Ninis, las becas de preparatorias en muchos casos no se van a cubrir colegiaturas, transporte, útiles…sirven en muchas y dolorosas ocasiones para gastarlos en cigarro y alcohol.

Los programas sociales o son electoreros en beneficio de políticos corruptos lo cual es muy perverso, o son en verdad para una buena causa, cuando están bien planeados, supervisados y ejecutados para arrojar un verdadero beneficio social. Cuando están planeados no para elevar la popularidad de un demagogo, sino para aumentar los ingresos de personas productivas, no la lealtad y fanatismo de clientelas que pasan a depender de la dádiva.

¿Militarización del país?

Es un tema muy peligroso, por muchas razones. Los militares están preparados para liquidar al enemigo, cuando metes al ejército a las labores de seguridad pública son muy drásticos, pueden cometer violaciones muy serias y graves a los derechos humanos. ¡Lo estamos viendo! Hay mucha experiencia a nivel mundial en este sentido: donde incorporan a militares a las labores públicas se convierte en un desastre el país en materia de derechos humanos. Pero más allá de esos efectos negativos colaterales, el peligro más grande que veo es cuando hay un líder autoritario y enfermo de poder, porque si su objetivo es perpetuarse en el cargo, la mejor forma de fincar una dictadura es ganándose la lealtad de los altos mandos militares. ¿Cómo se gana la lealtad?, haciéndolos socios y cómplices, otorgándoles el manejo de altos puestos, de obras importantes: construyen bancos, aeropuertos, trenes. Obtienen control total de la policía, de la Guardia Nacional, de los puertos, los aeropuertos y ganan cada vez más poder. Adquieren intereses económicos y políticos muy poderosos, por lo que en consecuencia quieren que el líder se mantenga por mucho tiempo más.

Cuando el líder en determinado momento les dice: “voy a dar un golpe técnico de Estado a través de maniobras legales para continuar con la “Transformación”, “voy a tratar de reformar la Constitución para poder reelegirme, ayúdenme”, ellos dirán “Mi jefe, lo que usted ordene”, a ellos les conviene que siga el líder en el poder, es una complicidad que da incentivos muy perversos. Es algo así como una nueva “mafia del poder”.

La forma más efectiva de fincar una dictadura y de matar una democracia, por lo tanto, es a través de ganarse la lealtad de altos mandos militares.

Todo esto es un riesgo muy grande para México, y por desgracia, el desconocimiento de muchas personas es tan grande que hasta pueden llegar a aplaudir este tipo de medidas. Muchos tienen la idea que sólo con los militares pueden contener la violencia de un país, y es un mito muy grande.

¿Hay diferencia entre la militarización de Felipe Calderón y la del actual presidente?

Con Calderón fue una estrategia desesperada, ganó las elecciones presidenciales con un escaso margen, no tenía credibilidad, le declaró la guerra al narco sin tener previamente una estrategia. Nunca midió las consecuencias, lo hizo a lo bruto, a lo tarugo pues. Y al actuar de esa manera, destapó la Caja de Pandora, sin saber qué es lo que hacía; él no supo controlarlo, creó un escenario perfecto para toda la violencia que hemos estado viviendo, muy aguda en algunas partes del país. Fue un error grave y sobre, todo el no haberlo planeado…hacer todo sobre las rodillas. Lo hizo para ganar credibilidad y hacerle creer al público que a través de la militarización se podría lograr la paz, que a final de cuentas no se consiguió.

Por eso algunas personas en vez de decirle “Felipe”, simplemente le decían “lipe” porque ya le habían perdido la Fe.

Como dice el refrán, “tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata”, Andrés Manuel la está matando, pero Felipe Calderón le agarró la pata, fue él quien desató esta dinámica perversa, tiene su responsabilidad el Señor, tiene su culpa, y otro tanto Enrique Peña Nieto, un presidente incapaz en materia de seguridad y combate a la corrupción, hasta que finalmente llegó la cereza del pastel, López Obrador.

Los líderes populistas siempre esconden sus verdaderas intenciones, y las esconden porque es una estrategia típica de negociación: si tu adversario no sabe lo que realmente estás planeando y no sabe cómo vas a actuar, en el momento que saques tus armas y des el golpe, los descontrolas y obtienes ventaja. En muchos terrenos el actual presidente supo manipular a la opinión pública y supo esconder sus armas. Considero que su verdadero afán, su real ambición, siempre fue quedarse en el poder y convertirse en una especie de dictador, sabiendo que una forma efectiva de lograrlo era comprando y ganando la lealtad de altos mandos militares.

A estas alturas del partido, la línea para mí está muy clara:  algunos dicen que no se va a querer reelegir, pero, al tiempo ya veremos, porque cuando él hace hincapié en que admira a Benito Juárez, un gran héroe nacional que trajo aportaciones valiosas al país, aun así, reconociendo sus méritos, es importante saber que también tenía su lado oscuro. Don Benito era megalómano, adicto al poder, y si Dios le hubiera prestado salud y vida, si no le hubiera dado angina de pecho, hubiera gobernado un rato más.

Él se ganó la lealtad de altos mandos militares, repartió dinero a la gente humilde, gasto social para consolidar su imagen, su poder político y con ello aumentar su popularidad para hacer crecer sus posibilidades de reelegirse. Lo hizo dos veces. La tercera provocó incluso una guerra civil y el levantamiento de un Porfirio Díaz quién también aspiraba a la silla presidencial con la bandera (quién lo diría) de la “no reelección”.

A los presidentes el poder les da mucha vitalidad, la mayoría de los dictadores de la historia de la humanidad son longevos, porque adoran el poder y son felices en sus posiciones.

¿Qué se proyecta para México en un futuro cercano, a comparación de países de Latinoamérica?

México, a diferencia de Venezuela, tiene los tratados del libre comercio. Las élites estadunidenses y las élites mexicanas podrían en determinado momento aliarse para ejercer presión y que no se llegue a una dictadura como la de Cuba o Venezuela, y eso es un factor real de poder, que hasta cierto punto sería un contrapeso, pero el riesgo de caer en un gobierno autoritario de partido hegemónico, dominante, como lo tuvimos en la década de los 70´s con el viejo PRI es muy alto, sobre todo por la militarización.

En el 2016 el actual presidente menciono que la militarización no era la forma y ahora año 2022 todo ha cambiado, él es un político contradictorio, de manejo emocional de las masas, sabe aventar dardos al corazón, para explotar sus sentimientos, dardos al estómago para explotar sus necesidades y dardos al hígado para explotar sus resentimientos, simplemente ¡es un genio!, ¡un genio político!

Cuando sus colaboradores dicen con mucho orgullo que “Es un gran animal político” en efecto, es un gran animal político, pero en materia económica es un desastre, se maneja con una ignorancia tremenda, porque le ha pegado a la inversión privada, a los tratados de libre comercio, sabe repartir riqueza, pero no sabe generarla; sí hay un pastel enorme y empiezas a repartir a todo mundo y no te preocupas por hacer el pastel más grande, va a llegar el momento que se va a empobrecer el país; hemos tenido tantos líderes populistas en América Latina, que han repartido el dinero, se vuelven populares, suman grandes clientelas electorales, enriquecen a su parentela, desarrollan fanáticos que los adoran y que quieren que se queden en el poder, reparten demasiado y llega un momento que se acaban la riqueza y terminan llevando a sus países a una pobreza espantosa. A la bancarrota. Hay infinidad de casos en Latinoamérica. Fujimori en Perú, Chávez y Maduro en Venezuela, Lula en Brazil, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, son sólo algunos ejemplos.

Para finalizar, en mi libro expongo todo esto, AMLO y la 4T: lo que viene para México, publicado en noviembre de 2019, recién empezaba el sexenio, muchos no me creían, muchos pensaron que estaba loco, pero cuando se vio muy claro que quería militarizar el país para consolidar un régimen autoritario, fue cuando anunció la iniciativa para pasar a la Guardia Nacional a manos de la Secretaría de la Defensa Nacional. Ahí fue cuando algunos que no se habían dado cuenta del peligro por fin abrieron los ojos, y se empezaron a preocupar.

Si por algo llegó este gobierno, sucedió este retroceso, espero que a final de cuentas sea para bien, que sea una enseñanza, una sacudida para cuando venga un gobierno más moderado, un gobierno más prodemocracia para salvar las libertades de México, el votante aprenda a elegir mejor a sus gobernantes y a evitar una concentración excesiva de poder en una sola persona. Que aprenda a valorar la democracia. Esa sí que sería una gran enseñanza. Un verdadero aprendizaje…

Gobiernos anteriores, neoliberales, se dedicaron mucho a tratar de aprobar reformas y leyes para promover la inversión, pero descuidaron la equidad social, y las desigualdades se agravaron. Prosperaron mucho las élites, y una parte de las clases medias, pero el resto de la población por lo general, no. Siguió en las mismas. Por eso un gobierno verdaderamente democrático, debe cuidar las dos cosas: sí a las reformas, sí a la inversión privada, sí a la generación de riqueza, pero algo importante, la enseñanza que deja el espíritu dictatorial de López Obrador, es que además de generar riquezas se debe repartir de una mejor manera, a través de programas sociales efectivos para beneficiar al pueblo; pero no con programas sociales que exploten la misera de la gente. Se necesita gasto social para hacer a la gente productiva, independiente para que sus familias e hijos tengan la posibilidad real de vivir mejor y no convertirse en clientes electorales, en adoradores de políticos demagogos. Para no depender de ningún político enfermo de poder de ningún Partido.

Si México logra más adelante deshacerse de tentaciones autoritarias, si logra recuperar la democracia y se logra mayor justicia social al mismo tiempo, considero que podríamos aspirar a vivir en un país mejor que el que tenemos con un populista como AMLO, mejor que los que vivimos con gobiernos neoliberales de derecha, habiendo aprendido de ambas lecciones. 

 Estoy convencido que esos a son los grandes retos tanto en materia económica como política de aquí hacia adelante.

Ojalá así sea. Como dice el dicho: “Dios quisiese que se pudiese”.

Hola, ¿en qué podemos ayudarte?