Ecosistema criminal.

Hasta los extorsionadores, tienen competencia desleal.

Por: Carlos Méndez

Un recuento de la historia contemporánea y como punto de partida, la actividad criminal comenzó con pandilleros de Centroamérica que por el tema de migración atravesaban nuestro país y acostumbraban a pedir dinero en las calles, como sucede en la actualidad en cualquier semáforo de cualquier ciudad.
El pedir dinero en las calles, se convirtió en mendicidad y muchas personas sin escrúpulos vieron la oportunidad de sus vidas, para obtener dinero rápido, usando niños en las calles, como una manera de apelar al instinto protector de mamá o papá, ya que el sentimiento que despierta una mujer con un niño en brazos es más sensible a que un hombre adulto solo pida dinero.
Esta situación pasó de mendicidad a una fuente de financiamiento de actividades criminales, como el reclutamiento infantil, ya que muchos menores de edad, se ven obligados a vender dulces en las esquinas y semáforos, realizar trabajos forzados en horarios que van desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche, bajo el sol, en ocasiones con lluvia, sin ninguna protección, sin comida y sin pago, ya que el dinero recaudado por limpiar parabrisas, vender dulces o hacer favores es entregado al final del día, a la persona que los ha reclutado.
En muchas ocasiones, los menores de edad también pueden ser obligados a tomarse fotos de índole sexual con la intención de ser vendidas a través de redes sociales.
Cuando esto ya no fue suficiente, el fenómeno escaló a la extorsión telefónica, que como es bien sabido a estas alturas, muchas llamadas se realizan desde las cárceles. Esto denota de nueva cuenta los índices de corrupción, ya que creó otro ilícito; el tráfico de celulares en las cárceles.
Al día de hoy, un teléfono celular y saldo de prepago es suficiente para que una cárcel funcione como un CALL CENTER para la extorsión.
Si recordamos, antes, el delincuente solicitaba tiempo, aire que debía ser enviado por mensaje al número desde donde llamaba y luego evolucionó para pedir grandes cantidades de dinero a cambio de una supuesta protección.
Algunas empresas en Latinoamérica, han tenido que incluir el costo de la extorsión como parte de su contabilidad, ya que descuentan una parte de las extorsiones pagadas de los salarios de los trabajadores.
Como los ingresos por extorsión son altos, las pandillas han invertido en negocios legítimos para lavar sus ganancias y generalmente lo hacen a través de los siguientes negocios:

  1. Moteles.
  2. Lavado de autos.
  3. Compra – venta de autos usados.
  4. Restaurantes.

Representan importantes ganancias de dinero ilegal para quienes realizan este tipo de actividades, por eso, para poder utilizar los recursos que han obtenido es común que recurran a diferentes técnicas y prácticas para lavar ese dinero y de esta manera poder justificar sus ingresos y su capital. 
Una de las técnicas más utilizadas por estos delincuentes son las empresas fachadas o de papel, donde dan apariencia de obtener dinero limpio, sin embargo, solo aparentan tener ingresos por las actividades de sus negocios, cuando en realidad solo están simulando operaciones para colocar el dinero ilegal en las cuentas bancarias de negocios formales y que estos dineros circulen en la economía formal.        
Una característica de los negocios o empresas fachada es que siempre buscarán tener una actividad con alto flujo de efectivo, ya que el dinero en efectivo, es y seguirá siendo el instrumento favorito de los delincuentes, porque este no deja ningún rastro como si lo dejan las operaciones con cheques o transferencias bancarias donde se tiene plenamente identificado el origen y destino de recursos.
Ahora bien, el pirataje ha alcanzado a los extorsionadores, porque existen personas que se hacen pasar por integrantes de pandillas de el Salvador, Honduras y carteles mexicanos. Aprovechan la mala reputación de las bandas y carteles de drogas para hacerse pasar por ellos.
La diferencia es que las verdaderas pandillas y cárteles de droga, envían personas a cobrar la extorsión o amenazar, mientras que los extorsionadores piratas no mantienen contacto visual, ya que todo se hace por teléfono.
Usted querido lector, puede prevenir ser víctima de extorsionadores, así que no se deje intimidar por la situación y tome precauciones, por lo tanto:

  1. No atienda llamadas de números desconocidos, o verifique que sea confiable.
  2. Haga caso omiso de links o ligas de internet que le hagan llegar a través de WhatsApp o cualquier otra aplicación de mensajería.
  3. Si recibe un mensaje de extorsión, avise a sus familiares y contactos para romper la cadena de extorsión y que usted no se convierta en cómplice.

Las empresas tienen la responsabilidad de conocer y reconocer a sus contrapartes de forma eficiente, realizando un monitoreo constante y apoyándose en todas las herramientas existentes para cumplir exitosamente la labor de cumplimiento. Solo de esta manera, se mitigarán las operaciones fraudulentas y se protegerá ante un riesgo el orden público económico.  

¡No te dejes engañar, cuida tu patrimonio!


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