Entrevistas

María Rivera Castillo

Empresaria líder en el sector de la construcción y comercialización de bienes raíces

Construir una trayectoria sólida implica más que preparación académica; requiere claridad de visión, disciplina y coherencia entre lo que se piensa y lo que se ejecuta. Así se ha desarrollado el camino profesional de María Rivera Castillo, una mujer que ha consolidado su liderazgo en el sector inmobiliario y empresarial.

Su formación inició en el ámbito jurídico. “A lo largo de mi vida, he tenido la posibilidad de formarme en la Licenciatura en Derecho, lo que me forjó una estructura sólida de pensamiento y toma de decisiones”, comparte. Esta base fue clave para dirigir su actividad hacia el sector inmobiliario y de la construcción.

Con el objetivo de fortalecer su enfoque empresarial, cursó una maestría en Administración y Venta de Bienes Raíces, consolidando una visión integral del negocio. La preparación constante ha sido un eje en su camino. “Convencida que la preparación es la mejor herramienta en la vida, he cursado diplomados, certificaciones y capacitaciones tanto en México como en el extranjero”, señala, reflejando una formación continua que hoy también comparte como catedrática.

Su liderazgo se ha reflejado en espacios estratégicos del sector. Ha sido Presidenta de AMPI Puebla, miembro fundador del Comité de la Mujer Inmobiliaria a nivel nacional y ha participado en AMPI Nacional como Directora de Procesos Administrativos y posteriormente como Vicepresidenta de Administración, contribuyendo al fortalecimiento del gremio.

Su visión empresarial también integra un enfoque social claro. “Considero que la responsabilidad social es una parte fundamental del ejercicio empresarial”, afirma. Bajo esta convicción, se convirtió en la primera mujer Presidenta de la fundación del Consejo Coordinador Empresarial de Puebla, impulsando acciones con impacto en la comunidad.

Desde su experiencia, el liderazgo se sostiene en la congruencia. “La verdadera preparación radica en la disciplina y la ética con que se actúa en la vida”, sostiene.

En cuanto a la maternidad y el liderazgo, su visión es clara: no son caminos opuestos. “Interpreto la maternidad y el liderazgo como un doble compromiso profundamente complementario; no compiten entre sí, se fortalecen mutuamente”, explica. Integrar ambos roles, asegura, permite construir un legado tanto en la familia como en la empresa.

“La maternidad es una de las responsabilidades más trascendentes en nuestra sociedad, porque en ella se forman los principios, la ética, la visión y la fortaleza emocional de las futuras generaciones”.

Una trayectoria que demuestra que el liderazgo se construye todos los días, desde la coherencia, la preparación constante y el compromiso con el entorno.

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