Mitos y realidades del retiro en México
Por: Flor Núñez Sotelo
¿Te ha pasado que te preguntan: “¿Y tú cómo te estás preparando para el retiro?”, y ¿tu reacción es una mezcla de risa nerviosa y cambio de tema? Créeme, no estás sola. Muchas personas –especialmente mujeres, emprendedoras o quienes no cotizan en el IMSS– sienten que hablar del retiro es como hablar de algo que le pasa a otros… o a una versión muy lejana de nosotras mismas.
Pero la realidad es que el tiempo pasa volando, y un día, sin darnos cuenta, llegamos a los 50 y decimos: “¿Por qué no empecé antes?” Justo por eso, quise escribir este artículo: para ayudarte a desmontar los mitos más comunes sobre el retiro en México, y que juntas podamos ver esta etapa no con miedo, sino con claridad, responsabilidad y hasta ilusión.
Mito 1: “Cuando me retire, el gobierno me va a dar una pensión”
¡Ojalá fuera así de sencillo! Antes del cambio en 1997, las personas se jubilaban con una pensión más o menos digna, porque el gobierno y el IMSS se encargaban de garantizarla. Pero ahora, con el sistema de AFORES, todo depende del dinero que tú hayas acumulado en tu cuenta individual.
Según la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), el 70% de los trabajadores en México no alcanzarán una pensión suficiente para cubrir sus necesidades básicas si no hacen aportaciones voluntarias.
Hace poco, platicando con una mujer de 60 años que tenía su propio negocio, me dijo: “Yo pensé que me iban a dar algo, pero resulta que como no estuve registrada, no tengo derecho a nada.” Esa frase se me quedó grabada, y más que nada por la falta de información que todavía existe en estos tiempos.
Mito 2: “Estoy joven, tengo tiempo de sobra para pensar en eso”
Este es el clásico pensamiento que nos juega en contra. Entre los 20 y los 30 años es el mejor momento para empezar a construir tu retiro, aunque sea con poco.
¿Sabías que si una persona de 25 años ahorra solamente el 10% de sus ingresos al mes, al llegar a la edad de retiro, mantendrá su estilo de vida? Pero si empieza a los 45 con la misma cantidad, solo juntará una tercera parte. La diferencia no es cuánto, si no cuándo empiezas.
Mito 3: “Soy emprendedora, no tengo acceso a una pensión”
Este mito me toca profundamente, porque yo también soy emprendedora. Y sí, es cierto que como independientes no tenemos un sistema obligatorio que nos garantice pensión. Pero eso no significa que no haya opciones.
Hoy existen Planes Personales de Retiro (PPR) que puedes contratar como emprendedora, desde montos accesibles, y que además son deducibles de impuestos. Es decir, el SAT te devuelve una parte de lo que aportas.
Y lo mejor: son tuyos, no dependen de cambios de ley, ni de tus hijos, ni de tu pareja, ni del gobierno. Son un acto de autonomía y visión a futuro.
Mito 4: “Mi casa o mi negocio serán mi retiro”
Esta es una frase muy común entre personas que han construido patrimonio: “Tengo mis propiedades, ahí está mi retiro.” Pero el problema es que un negocio puede dejar de funcionar, una propiedad puede tardar en venderse o no generar los ingresos esperados.
Yo siempre digo: tener bienes es excelente, pero no reemplaza un fondo de retiro líquido, seguro y estructurado. Lo ideal es diversificar: una parte en bienes raíces, otra en un plan de retiro y otra en instrumentos con disponibilidad inmediata.
Una amiga muy querida me contó que intentó vender un terreno a los 62 años y le tomó más de 2 años cerrar la venta. Mientras tanto, sus gastos seguían ahí.
Mito 5: “No me alcanza para ahorrar”
Este mito es más común de lo que parece, pero también el más fácil de romper. Porque no necesitas empezar con grandes cantidades, necesitas empezar.
Hay planes desde $1,500 pesos al mes, lo cual puede representar lo que gastamos en una salida a cenar o en cosas que no son prioritarias. Es solo cuestión de reorganizar nuestras prioridades.
Yo siempre digo: “Tu retiro no es un gasto, es un regalo que te haces a ti misma en el futuro.”
Mito 6: “Los seguros de retiro no convienen”
Muchos creen que los seguros de retiro no convienen porque tardan mucho o son inflexibles. Pero lo cierto es que hoy existen opciones flexibles, personalizables y con beneficios fiscales.
Puedes contratarlos en UDIS o en dólares, con plazos de 10, 15 o 20 años, es decir, te permiten dejar de pagar antes de los 60 y seguir generando rendimiento hasta el momento de cobrar. Y si cumples con ciertos requisitos de edad y plazo, puedes retirar tu dinero sin pagar impuestos.
Uno de los obstáculos más comunes entre los jóvenes es que sólo el pensar en que iban a estar toda la vida aportando, los desanimaba y no querían ni empezar, y con estas opciones de pagos limitados les ha funcionado muy bien, no van a tener todo resuelto, pero sí garantizan una parte.
¿Y qué pasa con las mujeres?
Las mujeres vivimos más años, muchas veces tenemos pausas en nuestra vida laboral por maternidad o cuidado familiar, y solemos tener menor acceso a educación financiera. Por eso, si alguien necesita planear su retiro con más enfoque, somos nosotras.
No se trata de vivir con miedo al futuro, sino de actuar con conciencia. El retiro no es un castigo ni una etapa de carencia, puede ser una época maravillosa… si la preparas desde hoy.
Entonces, ¿por dónde empiezo?
- Haz una pausa y piensa: ¿tengo algo ahorrado para mi retiro?
- Define una meta: ¿cuánto necesitarías al mes para vivir con dignidad y tranquilidad?
- Acércate a una asesora de confianza (yo encantada te apoyo) y empieza con un plan a tu medida.
Conclusión
Tu situación actual no define tu destino.
Tener un retiro digno, libre y feliz si es posible. Pero no se logra con suerte: se construye con decisiones, constancia y amor propio.Con cariño,
Flor Núñez

