Artículos

TEORÍA DE LAS CUERDAS. Las frecuencias en tu vida

Claudia Díaz Jiménez.

¿Has escuchado hablar de esta teoría? Navegando por las redes encontré el Reel de una página llamada “Un minuto de Astronomía. Mecánica Cuántica. Teoría de Cuerdas” y en ella habla acerca de esta teoría.

En el Reel el presentador nos va guiando poco a poco con imágenes y con un ejemplo sencillo sobre lo que propone esta teoría, él nos dice:  Imagina un árbol repleto de naranjas y de pronto te preguntas ¿De qué está hecha la naranja? ¿Cómo puedo responder? Quiero mirar profundamente dentro de la naranja, así que la amplío (empieza a hacerle Zoom a la imagen de la naranja) y la amplío de nuevo.  

Si sigo haciéndolo en el fondo tarde o temprano empiezo a ver moléculas aparecer, pero esas moléculas no son el final de la historia, porque las moléculas puedo agrandarlas y si las hago lo suficientemente grandes, empiezo a ver átomos, los átomos tampoco son el final, hay electrones alrededor del núcleo, mayormente espacio vacío, pero vemos el núcleo. 

Si agarro y amplío el núcleo, veo que está hecho de partículas: neutrones y protones, si tomo un neutrón y lo amplío encuentro más partículas, pequeños quarks en su interior. 

Aquí es donde se detienen las ideas convencionales. 

La teoría de cuerdas sugiere que dentro de estas partículas hay algo más, si tomo un quark y lo amplifico, la idea común dice que no hay nada adentro, pero esta teoría de cuerdas afirma que hay un filamento diminuto de energía, como una cuerda. 

Como la cuerda de un violín que al pulsarla vibra y crea una nota musical que puedo oír. Pero las cuerdas, en la teoría de cuerdas al vibrar, no producen notas musicales, sino las partículas mismas. 

Un quark es solo una cuerda vibrando en un patrón, un electrón es una cuerda vibrando en otro patrón, un neutrino otra cuerda vibrando en un patrón distinto.

Y termina diciendo:  Entonces, si juntas todo esto, tengo mi naranja común. 

Si estas ideas especulativas son ciertas, dentro de ella o cualquier otra pieza de materia hay una sinfonía cósmica de cuerdas, una danzante sinfonía cósmica vibrante de cuerdas que es la idea básica de la teoría de cuerdas.

Si consideramos esta teoría (que es una teoría relativamente reciente y que está tratando de dar explicación al universo y que incluso propone que existen distintas dimensiones y hasta multiversos como en las películas de superhéroes que vemos) todos, y con esto sugiero que, absolutamente todo ser viviente o materia es una sinfonía de vibraciones, es decir estamos formados por átomos y moléculas y estas cuerdas son estados vibracionales movidos por la energía.

Todo lo que comemos, lo que tomamos, inhalamos y nos untamos en la piel tiene una frecuencia que afecta nuestro cuerpo físico (los alimentos nutritivos tienen una vibración alta a diferencia de los alimentos procesados, por ejemplo).

Nuestro corazón tiene una frecuencia cardiaca, todos nuestros órganos tienen una frecuencia, el biólogo Bruce Tainio en 1992 llevó a cabo un estudio acerca de la frecuencia con la que vibra el cuerpo humano y concluyó que el cuerpo humano sano vibra a una determinada frecuencia y que cuando se reduce esta frecuencia puede llegar a comprometer el sistema inmunológico hasta causar enfermedades graves, incluso la muerte.

Todo en el universo tiene una vibración (propagación de ondas de energía), todo se mueve, vibra en distintas frecuencias que se comunican entre sí como una sinfonía.

 Y lo emocionante de esto es que no solo vibramos a nivel físico, ya que de acuerdo con la teoría sobre las vibraciones, estamos compuestos de diferentes dimensiones o cuerpos, cinco para ser específicos:  el físico, el energético, el mental, el emocional y el espiritual.

Cada una de estas dimensiones tiene una finalidad o función y conocer cómo estamos vibrando en cada una de estas dimensiones puede ayudar a mejorar nuestra vida.

El cuerpo físico es el que vemos a diario, con el que actuamos y experimentamos en la vida cotidiana.

El cuerpo energético, llamado también etéreo o vital, es un gemelo electromagnético del cuerpo físico y es la suma de los sucesos eléctricos y magnéticos de nuestra actividad neuronal (sistema nervioso).

El cuerpo emocional, también conocido como cuerpo astral, es en el que se acumulan nuestras emociones.

El cuerpo mental que es en el que se registran todos los eventos de nuestra vida y viven nuestros pensamientos.

El cuerpo espiritual llamado también alma, que es la que nos conecta con la dimensión espiritual.

Imaginemos de acuerdo a esta teoría que somos una especie de pirámide, en el primer nivel (hasta abajo) está nuestro cuerpo físico y también el cuerpo energético, ya que están muy ligados.

En el segundo nivel estaría el cuerpo emocional, en el tercer piso el cuerpo mental y en el último nivel nuestro cuerpo espiritual. La teoría dice que los cuerpos superiores controlan los cuerpos inferiores. Esto significa que la mente puede controlar las emociones y las emociones pueden controlar o modificar el estado físico de nuestro cuerpo. Por ello es importante conectar con el nivel más alto, nuestro cuerpo espiritual, ya que puede modificar todos nuestros cuerpos inferiores.

Esto quiere decir que lo que experimentamos en nuestra vida no es por casualidad, más bien es el resultado de cómo vibramos y en qué frecuencia lo hacemos.

Todo pensamiento, deseo, intención, sentimiento, etc.  Vibra, resuena, atrae, repele frecuencias externas, por ello debemos elegir cómo queremos vibrar.

La relación mente, emociones y cuerpo ha sido comprobada de manera científica, de ahí aquella frase que dice “Tus pensamientos se convierten en tu realidad” o aquella otra más sentenciosa que dice “Ten cuidado con lo que deseas”

En 1996 el Dr. David R. Hawkins publicó un libro llamado “El poder contra la fuerza” y en él nos habla de un mapa de la conciencia.  En él explica que nuestra forma de ver las cosas (nuestra visión o conciencia) corresponde a ciertas emociones y a ciertos niveles de energía. Y nos muestra una escala que va de (0) que es la muerte a (1000) que es la iluminación o nuestra conexión con la energía creadora. Y nos explica que el cuerpo físico se fortalece o debilita dependiendo del nivel en el cual nos encontremos, de tal modo que entre más bajo estemos de la escala menos energía tendremos, así que experimentaremos pensamientos negativos, más enfermedad y carencia.

Por ejemplo, los niveles bajos son orgullo, ira, deseo, sufrimiento, tristeza, apatía, culpa, vergüenza.  Vergüenza y culpa, de acuerdo con sus escalas, vibra entre 20 a 30 Mhz., que son escalas que de acuerdo con sus estudios es donde se inicia la muerte, esto nos lleva a reflexionar si queremos quedarnos en esos niveles que muchas veces es común sentir.

Los niveles altos (iniciando con el de menor nivel al más alto) son: coraje, neutralidad, voluntad, aceptación, razón, amor, alegría, paz e iluminación.

Y hablando de los niveles altos, recordemos que la música, los rituales, los cantos, los rezos, los mantras o prácticas como el yoga nos ayudan a conectar con estados vibracionales altos.

Todos los días, nos demos cuenta o no, vibramos, ya sea en el amor, en el enojo, en la aceptación, en el rechazo, etc., varía como los estados de ánimo.  Esta energía que se desprende de nosotros influye en los demás y regresa a nosotros, por eso es que el universo no nos da lo que queremos, sino lo que vibramos. Cuando cambiamos nuestra vibración, porque tenemos la oportunidad de elegir, también cambia nuestra experiencia y la de nuestro alrededor. 

De acuerdo a estas teorías, todo en el mundo es energía, de ahí la importancia de la vibración y la frecuencia.

Por ello es bueno rodearse de personas cuya frecuencia te inspire o motive, y si por alguna razón alguien en tu vida vibra con frecuencias como la tristeza o la amargura o la envidia, es mejor elevarse sobre dicha frecuencia y evitar que nos envuelva. Recuerda que todos tenemos la libertad de elegir con qué conectarnos.

Y tú, ¿ya sabes en qué frecuencia estás vibrando?

Recordemos aquella ley que dice que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.

Así que a vibrar en lo más alto y a resonar en la frecuencia del amor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *