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Manuel Acuña

Por: Claudia Díaz Jiménez.

Una de las efemérides que se celebra este mes, es el nacimiento de Manuel Acuña. ¿pero, quien fue este personaje celebre?

Manuel Acuña Narro nace el 27 de agosto de 1849 en Saltillo México y fallece el 6 de diciembre de 1873 en México.

Estudia en la Ciudad de México filosofía y matemáticas, además de varios idiomas con el objeto de estudiar medicina.

En las tertulias en las que participaba conoció a Manuel Altamirano, Agustín F. Cuenca y Juan de Dios Peza.

Comienza a colaborar en las paginas  de publicaciones periódicas como el Renacimiento, el Libre Pensador, el Federalista, el Domingo, el Búcaro y el Eco de Ambos Mundos.

Influido por el romanticismo español de Gustavo Adolfo Bécquer adopta un tono de protesta existencial y revolucionaria.

Cuenta la leyenda que su enamoramiento de Rosario de la Peña quien fue pareja del poeta mexicano José María Bustillos fue la posible causa de su suicidio por envenenamiento con cianuro de potasio.

El famoso poema Nocturno a Rosario  fue dedicado a ella.

Se dice que Rosario de la Peña fue pretendida por José Martí y Manuel M. Flores.

Acuña se suicidó el 6 de diciembre de 1873 inicialmente fue enterrado en el cementerio de Campo Florido en la Cd de México, después fue sepultado en la rotonda de las personas ilustres del panteón civil de Dolores , en 1917 fueron depositados en la rotonda de los coahuilenses ilustres del panteón de Santiago.

Sus poemas fueron publicados póstumamente con el titulo versos, después poemas y luego por obras.

José Martí se expresó de Manuel Acuña en 1876 con estas palabras:

¡Lo hubiera querido tanto, si hubiese él vivido!… Hoy lamento su muerte: no escribo su vida; hoy leo su Nocturno a Rosario, página última de su existencia verdadera,
y lloro sobre él, y no leo nada. Se rompió aquella alma cuando estalló aquel quejido de dolor!

Un fragmento de su famoso  poema Nocturno a Rosario dice:

Pues bien, yo necesito
Decirte que te adoro,
Decirte que te quiero
Con todo el corazón;
Que es mucho lo que sufro,
Que es mucho lo que lloro,
Que ya no puedo tanto,
Y al grito que te imploro
Te imploro y te hablo en nombre
De mi última ilusión.
De noche cuando pongo
Mis sienes en la almohada,
Y hacia otro mundo quiero
Mi espíritu volver,
Camino mucho, mucho
Y al fin de la jornada
Las formas de mi madre
Se pierden en la nada,
Y tú de nuevo vuelves
En mi alma a aparecer…

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