Entrevistas

Inelva Kirwant

Las instituciones sociales son el pilar que sostiene a las comunidades. Organismos como la Cruz Roja no solo representan auxilio y solidaridad; detrás de cada acción existe una base administrativa sólida y un capital humano cuya capacidad de gestión de los recursos determina la supervivencia del colectivo y la continuidad de sus apoyos a quienes más lo necesitan.

En este 8M, en EmpoderaMIA reconocemos a Mujeres Extraordinarias que comprenden que servir también implica organizar, sostener y proyectar con visión cada causa.

Conversar con Inelva Kirwant Zepeda fue descubrir a una mujer guiada por la fe, la familia y un profundo compromiso social. Hoy la reconocemos porque su labor no solo impulsa una institución: garantiza que su impacto perdure en la comunidad.

¿Quién es Inelva Kirwant más allá de su cargo actual y cuál ha sido su formación profesional?

Más que los títulos o los cargos que he desempeñado, me defino a través de los pilares que sostienen mi existencia: mi profunda fe en Dios y el amor incondicional a mi familia. Soy Inelva Kirwant, una mujer bendecida con un matrimonio de 40 años junto a Marco Antonio Aparicio y madre orgullosa de Elvira Inelva, Marco Antonio y José Pablo. Mi vida es un testimonio de gratitud, entiendo mi trayectoria no como un simple camino laboral, sino como una misión de servicio que Dios ha puesto en mis manos.

Mi formación académica es el reflejo de un compromiso para servir mejor al prójimo. Soy Licenciada en Contabilidad y Finanzas por la UDLAP, base de mi pensamiento analítico. 

Con la convicción de que una buena administración es una herramienta para alcanzar el bien común, cursé la Maestría en Administración de Instituciones de Salud y, actualmente, estoy por terminar el Doctorado en Dirección e Innovación de Instituciones en el IEU Campus Puebla. Creo firmemente que la preparación técnica es la herramienta para transformar realidades humanas con ética y compasión.

Mi historia profesional ha sido un viaje de aprendizaje constante. Inicié mi camino en junio de 1979 en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Institución que fue mi hogar y mi escuela durante más de tres décadas. Allí, en la gestión administrativa y financiera de hospitales de tercer nivel, comprendí que detrás de cada cifra y cada presupuesto hay seres humanos que merecen dignidad y cuidado.

Tras cerrar ese ciclo con profunda satisfacción, en marzo de 2010, la Providencia me llevó en diciembre de 2011, a la Cruz Roja Mexicana, Delegación Ciudad de Puebla. En este espacio de ayuda humanitaria, he reafirmado que mi profesión es el medio para canalizar la ayuda a quien más lo necesita, combinando el rigor financiero con un corazón siempre dispuesto al servicio y a la humanidad.

Desde su perspectiva, ¿cuáles son hoy los principales objetivos que guían a Cruz Roja?

Más que metas numéricas los principales objetivos que guían a la Cruz Roja hoy, tanto a nivel internacional (CICR y FICR) como nacional, se centran en prevenir y aliviar el sufrimiento humano en todas sus formas, con un enfoque especial en la resiliencia comunitaria y la acción rápida ante emergencias. buscan abrazar la vulnerabilidad de nuestra comunidad con profesionalismo. 

Nos guía el anhelo de: Servir con excelencia: Lograr que quien necesite de Cruz Roja reciba atención de calidad, así también reciba no sólo la mejor atención médica, sino también un consuelo humano y digno.

“Accesible para todos, a la altura de los Mejores”

Administrar cada recurso con una transparencia tal, que la sociedad sienta que su apoyo llega directamente a quien más lo necesita.

¿Considera que los cambios en México representan desafíos, oportunidades o nuevas rutas de crecimiento?

Los tiempos de cambio nos invitan a la reflexión y a la acción con propósito. En lugar de ver obstáculos, elegimos ver:

  • Un llamado a ser mejores: El crecimiento de la salud privada nos impulsa a no caer en la autocomplacencia, sino a elevar nuestra calidad humana para ser la opción de confianza de las familias poblanas.
  • Caminos de renovación: Los retos actuales nos obligan a ser más creativos y responsables en el manejo de los recursos, asegurando la sostenibilidad de la institución.
  • Una ruta de aprendizaje: La innovación es la forma en que el amor al prójimo se moderniza para dar respuestas eficaces en un mundo que no se detiene.

¿Cuáles son las fortalezas de Cruz Roja y qué elementos personales han sido clave en su liderazgo?

La fortaleza más grande de la Cruz Roja es su gente; esa mística de servicio que nace de la entrega generosa. En este camino, se ha intentado aportar un liderazgo que combine una gestión comprometida con una profunda vocación de servicio. Se cree firmemente que, para guiar a otros, primero hay que estar dispuesto a aprender siempre y actuar con la rectitud que solo la integridad personal puede inspirar. El éxito no es una meta personal, sino el fruto de un trabajo hecho con integridad, sencillez y humildad.

¿Considera que las mujeres viven una etapa de mayores oportunidades o aún existen retos?

Estamos en un momento de apertura valioso, pero el verdadero progreso radica en no perder nuestra esencia. Las mujeres hemos demostrado capacidad para dirigir con mano firme, pero el reto más grande sigue siendo el equilibrio. Es fundamental visibilizar y proteger el valiosísimo don de la maternidad. Como sociedad, no debemos permitir que el éxito laboral opaque este regalo divino que nos permite formar el futuro desde el hogar. El desafío es construir entornos donde la mujer no tenga que elegir entre su vocación profesional y su corazón de madre, sino donde ambos roles se nutran. Un liderazgo femenino pleno es aquel que, mientras innova y dirige, sigue siendo fuente de vida, ternura y valores para sus hijos y su familia.

Gracias, Inelva, por abrirle las puertas a EmpoderaMIA y compartirnos su historia, permitiéndonos mirar más allá de su trayectoria profesional. Su testimonio nos recuerda que el verdadero liderazgo nace del servicio sincero y del compromiso que se vive cada día, incluso en lo invisible.

En EmpoderaMIA celebramos a las mujeres que, como usted, transforman desde la coherencia entre lo que creen, lo que sienten y lo que hacen. Porque cuando el propósito se vive con fe y convicción, el impacto no solo se percibe: trasciende generaciones.

 

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