La grandeza de los alumnos en la Pandemia

Por Angelica Mazarí Pineda

Generalmente una propuesta de innovación educativa tarda mínimo un semestre para poder implementarse. Por la emergencia de salud que se desató en México en marzo; se tuvieron que implementar cambios significativos en la educación en menos de una semana. El cambio para que los alumnos se quedaran en casa; utilizar la tecnología para que docentes y universitarios estuvieran en contacto y tener a los padres de familia como parte fundamental en este proceso; pudo haber tardado años en implementarse.

El alumno que está acostumbrado a la educación presencial se siente seguro con lo estable y repetible; su horario, sus materias programadas, asistir a las aulas, ver a sus docentes cara a cara, son parte fundamental de su aprendizaje. Por lo que realizar los cambios inmediatos para hacer todo de manera remota; llevaron al alumnado a sentir ansiedad, falta de seguridad y por consiguiente costó tiempo de adaptación.

Había que respetar puntualmente sus horarios, establecer secuencias en sus entregables, planear la entrega de sus tareas con detalle previo de las actividades; con lo estable y predecible se hizo sentir menos presión al estudiante; llevando una rutina para ayudarlos a la adaptación tanto a alumnos como a maestros. Con el término del semestre en este formato; a partir de mediados de marzo hasta junio, se puede afirmar que se consolidó de cierto modo la educación a distancia en las universidades; donde la educación era de manera presencial o escolarizada.

Una vez vivido este proceso, desde inicios de semestre otoño 2021 se tomó ya una nueva normalidad; como parte de la educación que se tendrá de ahora en adelante. Independientemente de los procesos, autorizaciones y sistemas que implementen en las diferentes entidades gubernamentales para otorgar los permisos necesarios para impartir la educación no escolarizada; la realidad es que salvaguardar la salud de los alumnos seguirá siendo una prioridad.

La inquietud principal de docentes y personal administrativo en la universidad es seguir conectando emocionalmente con los alumnos. Que los alumnos sientan aún esa pertenencia a un grupo, cuando en realidad ahora ya no sienten ese apego. Los profesores se cuestionan: “¿Cómo conecto emocionalmente con mis alumnos? ¿Cómo los hago sentir parte de un grupo cuando físicamente no están en uno?” Finalmente, lo que hay que recalcar es que siguen siendo parte integral de su comunidad. Que no por el hecho de estar distanciados han dejado de pertenecer a su grupo; se les hace saber que se les extraña, que, aunque estén separados, aislados, hay diferentes formas de estar cerca.

Se ha reconocido también el esfuerzo tan grande que han realizado los alumnos; adaptarse a trabajar desde casa, hacer sus trabajos solos y muchas veces no tienen a la mano a quién preguntarle directamente cualquier inquietud; por eso se establecieron diferentes canales de comunicación directa entre docente y estudiantes; para tener al alcance la resolución de dudas y que sepan que cuentan con el apoyo que normalmente tendrían en el salón de clases.

Ahora cuentan con un espacio de expresión de manera virtual, esa es la escucha que se tiene como alternativa a cada uno de los alumnos, un espacio especial de expresión como foros de discusión, tiempo menor de clases directas y mayor volumen de material para que ellos puedan invertir su tiempo de manera efectiva, basado más en el autoaprendizaje, cambiando el paradigma de tener que aprender directamente de la clase dictada por el profesor. Los chicos también han adquirido otras responsabilidades al estar ahora en casa o fuera de su ambiente normal de estudios al que estaban acostumbrados, la flexibilidad en horarios y administración del tiempo para diversas actividades es una competencia que poco a poco irán adquiriendo para seguir con la adaptación hacia un ambiente de aprendizaje que no podrá volver a ser presencial por lo menos en el corto plazo.

La utilización de plataformas educativas online es una realidad de la que incluso instituciones que jamás han impartido programas en línea ahora se tienen que adaptar al cambio, no existe aún una directriz clara hacia las instituciones de educación superior por parte del gobierno en sus áreas educativas como SEP federal o estatal, por lo que la iniciativa privada seguirá creando experiencias de aprendizaje, no es nada prudente parar en la oferta de otorgar educación de calidad, con docentes que comparten sus conocimientos, experiencias y un gran contenido para que los alumnos se conviertan en profesionistas preparados, que es lo que más se sigue necesitando en el país, con las herramientas para dar su mejor versión en el progreso de la humanidad.

Derivado también de la pandemia existen alumnos pendientes de irse a otro país a continuar sus estudios profesionales. Las consecuencias derivadas del aislamiento llegan hasta el cierre de autoridades oficiales como embajadas y otras entidades para poder tramitar por ejemplo visas estudiantiles y seguir la educación en el extranjero. La adaptación y creatividad ha sido el motor para no detener la educación, existen estudiantes que realizan sus estudios también en línea, pero ahora añadiendo un grado de dificultad superior, la diferencia de la zona horaria, que hace aún más difícil el seguimiento, sin embargo tampoco ha sido eso un impedimento para luchar, desde la trinchera del alumno y continuar con su educación profesional.

La inversión en la educación es el futuro y ahora se tiene la oportunidad de mejorarla, de hacer el mayor esfuerzo. Lamentable es que estamos en un país que antepone cualquier tema a la educación, como en algunos países que ya se abren bares, discotecas, hacen fiestas en las casas, pero no se puede entrar en los colegios, la inversión en educación pública no ha sido jamás suficiente para tener un México con más cultura, con avances en educación, si se espera a que eso suceda definitivamente no se tendrá un avance en temas educativos, por lo que corresponde a la educación privada no bajar la guardia, seguir diseñando nuevos modelos educativos, reaccionar rápido a un nuevo estilo de vida siempre y cuando no se deje de sembrar la mejor semilla que podemos tener para ser una mejor nación, que es la educación.

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