Legalización de la mariguana: más atole con el dedo de los diputados

Por: Leonardo Álvarez

Recientemente se aprobó una reforma que, aparentemente, es un avance en el uso lúdico de la mariguana en México. Si se le mira objetivamente, nos han dado, otra vez, más atole con el dedo. Cosa que no cambia la perspectiva y el rezago que mantenemos en este tema que tanto daño hace a nuestro país y a nuestra economía.

Claramente, mi posición es bastante más liberal que el espíritu ramplonamente moral de los Congresistas. Se “desestigmatiza” solo un poquito el consumo lúdico; pero, se protege con reveladora ignorancia y dolo, a industrias extranjeras por encima de las necesidades de productores nacionales para transparentar y regular un mercado que ha costado muchas vidas y desperdicio de recursos por parte del Estado Mexicano.

Ciertamente, es un paso adelante que se discuta la naturaleza de nuestro enfoque en pleno siglo XXI; no obstante, seguimos rezagados y con muchos candados tanto, para uso medicinal como lúdico, del cannabis. Ver grafica 1.

En la mayoría de los países de América el uso del cannabis es permitido con usos medicinales.

Sólo en 4 países se permite con fines lúdicos con restricciones.

En United States, solo en algunos estados aplica el uso medicinal y/o recreativo.

Por el lado de la demanda, no dejamos el enfoque punitivo, simplemente, abrimos más el abanico de “permisibilidad” para que particulares lleven consigo, cultiven y consuman mariguana para uso medicinal y/o recreativo.

Esto fue a grandes rasgos lo que autorizaron el miércoles 10 de marzo, en la Cámara de Diputados: se autoriza la posesión de hasta 28 gramos de esta yerba para el consumo personal y el cultivo de seis plantas, y, si en la vivienda hay más de un consumidor, podrán tener ocho; esto es sólo en personas mayores de 18 años. Se impide el consumo de cannabis en lugares denominados como 100% libres de humo de tabaco, así como en las escuelas públicas y privadas de cualquier nivel educativo. Ver grafica 2.

Que lejos quedó la época en la que el Médico Salazar Viniegra, en los años 30´s, con Lázaro Cárdenas cuando, se crearon dispensarios y boticas en las que se vendía libremente mariguana y opio en distintas presentaciones y para diferentes usos. Obviamente, por presión norteamericana se perdió el encanto, se prohibió su uso y comercialización y se condenó a un mercado negro que hasta la fecha aceita la corrupción, exacerba la violencia, mantiene en pobreza extrema a importantes regiones del país y protege a industrias extranjeras.

¿Dónde está la manzana envenenada de esta reciente aprobación?

Por el lado de la oferta, eso sí, complicamos mucho –muchísimo- la reglamentación entorno a la posibilidad de regular el mercado para que productores nacionales se incorporen a la cadena de valor, al tiempo que se ahorran recursos y se reducen los focos de violencia y criminalidad asociada a la ilegalidad y clandestinidad.

Al mantener una legislación sumamente complicada por el lado de la oferta, no ofrecemos alternativas reales a campesinos y zonas productoras de mariguana nacionales. Se suponía que el Senado consideró licencias especiales a los grupos tradicionalmente afectados por el narcotráfico; es decir, campesinos y zonas productoras de mariguana como el triángulo dorado: Sinaloa, Durango y Chihuahua; en la montaña de Guerrero; o en Jalisco y Oaxaca; poblaciones que tradicionalmente se han visto afectadas por la producción y trasiego de narcóticos. Por fin, se perfilaba desde la Cámara Alta una posibilidad para que esas regiones fueran tomadas en cuenta; pero, los Diputados eliminaron esa alternativa.

Tan solo durante el año 2020, la producción ilegal se concentró en 112 municipios de 13 estados del país. La Fiscalía General de la República (FGR) registró de manera preliminar 101.9 toneladas del enervante aseguradas (El Economista, 30 de diciembre 2020: https://www.eleconomista.com.mx/politica/Siembra-ilegal-de-marihuana-estados-con-mayor-produccion-20201230-0038.html).

Es ahí donde cabe preguntarse por qué no dar ese paso necesario hacia regular el mercado interno cuando en otros países nos llevan años luz, como Canadá y Uruguay, por citar solo dos ejemplos. El argumento envenenado es la famosa “trazabilidad” o “rastreabilidad”, que no es otra cosa que el registro y certificación de semillas libres de uso de pesticidas y contaminantes que solo está otorgado a laboratorios y empresas canadienses y norteamericanas, por supuesto. ¿Y dónde está el beneficio de nuestros productores nacionales? ¿Por qué debemos entrar a negociaciones y legislaciones que atentan a los agricultores nacionales? ¿Por qué se protege a los laboratorios canadienses fundamentalmente?

La posición es bastante más liberal que el espíritu ramplonamente moral de los Congresistas. Por otro lado, no solo exhiben su incongruencia y su profunda ignorancia e indolencia sobre el tema. Otra vez, nos dieron atole con el dedo.

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