Marco Fosado, un ambientalista en San Andrés Cholula

Uno de los temas que ha cobrado mayor vigencia sin duda, es nuestro medio ambiente. La sana convivencia y la demanda de más espacios que nos permitan sobrellevar este virus. Ello nos llevó a solicitar una entrevista especial, con un destacado ambientalista poblano. Marco Antonio Fosado Unda, desde la trinchera de la protección al Medio Ambiente; ha coordinado muchos esfuerzos en campañas de reforestación y sabe de administración de reservas ecológicas.

Marco Antonio Fosado es Licenciado en Derecho con Maestría en Derecho Constitucional y Amparo. Actualmente estudia la Maestría en Derecho Ambiental y cuenta con un Diplomado en Políticas Públicas y Estrategia Gubernamental. Con estudios específicos en paisaje urbano sustentable, pero además comprometido con las acciones a favor de la naturaleza en las comunidades poblanas; como conocedor de las necesidades de un crecimiento ordenado, nos platicó de políticas públicas que incluyan beneficios a la ecología; que distribuyan la inversión, y atraigan turismo.

La Angelópolis Poblana.
Cuando se trata de compartir el interés por alguna comunidad en especial; solemos destacar sus atributos para atraer a los visitantes, y reactivar las economías locales; que lógicamente se encuentran en situaciones difíciles por las consecuencias de la pandemia provocada por el virus Covid-19 en México. Esos atributos también han cambiado radicalmente.

Tanto las autoridades como la ciudadanía, tratan de integrar planes de desarrollo que impacten de forma inmediata en sus localidades; pero ahora buscando un reordenamiento que respete lo que ahora es verdaderamente valioso: la salud. Para la Angelópolis incluso para la mayoría de las comunidades en México, lo más recomendable es un buen plan de reordenamiento territorial participativo; con el fin de lograr la preservación del suelo, agua, bosque, y garantizar la producción de alimentos; suministro del vital líquido, las fuentes de purificación del oxígeno y captura de carbono.

La voz de un ambientalista.
Marco A. Fosado, quien además en algún momento estuvo encargado de la Reserva Natural Protegida Flor del Bosque, Puebla; nos explicó como los pronósticos sobre el cambio climático se han ido cumpliendo. Que las políticas públicas deben ahora incorporar los estudios de las distintas Universidades; que proponen integrar la voz de la naturaleza, a la gobernanza, de forma estratégica:

Es bien sabido, que la forma de atraer inversión, crecimiento sostenido y por ende progreso a las comunidades cambió radicalmente con los efectos de la pandemia. Si los planes de los Municipios, como entes primarios de los gobiernos logran coincidir con las necesidades de las comunidades apartadas, que ofrecen un atractivo natural propio, sea de la naturaleza, la tradición o la cultura, es la oportunidad de mejorar las condiciones de vida de nuestras regiones de forma estructurada. Lo que en otros países conocen como turismo rural.

Debo agregar, que la importancia de las políticas públicas participativas demuestra que, al conjuntar los diagnósticos de las autoridades sobre las necesidades de la población, con la oportunidad de un reordenamiento geográfico, desconcentración dirigida de la población, y el llamado a la inversión específica, pueden generar no sólo que seamos oportunidad de inversión, sino además de construir una Ciudad ideal para vivir.

Esta convocatoria de inversión, debe responder a esa participación ciudadana. Si bien legitima la disposición de los ingresos de los gobiernos, debe atender a ejemplos de políticas públicas externas; el llamado a empresas que tratan residuos, que generan energías renovables, la inclusión digital, fomentar el desarrollo de software que signifiquen beneficios locales; tratamientos de aguas residuales, fosas sépticas, es decir, partir de la revisión y dignificación si así podemos mencionarlo, de nuestros suelos.

La modernidad es atrayente, sin duda, pero en las diversas regiones de nuestro Estado, incluso del País, encontramos comunidades muy alejadas en donde continúan sanándose primero con medicina tradicional, reconocida por sus beneficios incluso con el ejemplo del tráfico de turistas que nos visitan por los remedios herbolarios locales; ese es un ejemplo consolidado de una política pública que es una costumbre, y que lejos de olvidarse debe fomentarse, quizás en la medida que se soluciona el lento avance de los esfuerzos gubernamentales por llevar sus beneficios.

Un gran ejemplo que debemos aplaudir es el nombramiento de los Pueblos Mágicos, que acontece desde 2001 cuando las instancias de Turismo crearon todo un desarrollo de planes gubernamentales en beneficio de comunidades específicas destacadas por su riqueza cultural, y se contribuyó y se sigue potenciando a diversas comunidades, no solo a las nombradas sino a las comunidades aledañas. Estos Pueblos Mágicos son alternativas frescas de turismo que puede incluso tener aforos controlados. Es evidente que la continuación de esfuerzos exitosos probados, es un acierto para los gobiernos entrantes, y deberíamos como ciudadanos instar en que así sea.

Si agregamos que esperamos tener una región boscosa protegida, además de las que ya tenemos en el Estado, nos encontramos en el escenario de una Angelópolis con la oportunidad de convertirse en el atractivo turístico más importante de Puebla. Un nuevo pulmón, que, ubicado en la zona metropolitana, garantizaría la permanencia de la vida silvestre, y emparejaría la naturaleza en la convivencia con la vida cosmopolita.

En mi experiencia la pandemia que vivimos y esta necesidad de confinamiento, nos obliga a redireccionar nuestros esfuerzos hacia procesos autosustentables, cuidado de los recursos naturales, estamos a tiempo de que las directrices de nuestras autoridades tomen en cuenta las voces ciudadanas, pero también la muy especial voz de la naturaleza.

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