Estrategia enfocada en el empleado, el reto en esta nueva era

 Por: Marina Ierace

Una tendencia que cobró mayor relevancia a raíz de la situación de emergencia es colocar a los empleados en el centro de las estrategias empresariales, reconociendo su valor y aportación para la continuidad de las operaciones de la compañía.

Las organizaciones están cambiando a modelos de carrera flexibles y abiertos, en lugar de una progresión de carrera estática, haciendo necesario mantener conversaciones de desempeño bidireccionales, en las que los colaboradores contribuyan con sus aportaciones. Por ello, los departamentos de Recursos Humanos han tenido que desarrollar una gran cantidad de actividades enfocadas en el empleado, con el objetivo de alinear las necesidades del negocio con las de los profesionales en búsqueda de conseguir los mejores resultados.

Este nuevo escenario destaca lo indispensable que es disponer de sistemas de retribución para todos los empleados que garanticen la equidad salarial entre hombres y mujeres, mantener la coherencia del enfoque y asegurar la adecuada gestión de los profesionales a través de la medición y el impulso de la obtención de resultados.

Es justo ahora que se deben aprovechar las bondades de la digitalización y el uso de soluciones de RRHH para preparar una estrategia y planes de acción a partir de información fiable y de calidad. De tal forma que sea posible consolidar toda la información de los profesionales y procesos clave en un único lugar para identificar determinados segmentos de empleados con base en diferentes aspectos, detectando intereses comunes y facilitando la definición de la propuesta de valor para el empleado y las próximas acciones a emprender.

Con la implementación de la tecnología disponible actualmente, es posible visibilizar la experiencia del empleado y plantear iniciativas y acciones para cada uno de ellos, como mejorar el compromiso de los colaboradores alineando de forma flexible sus anhelos y expectativas con las necesidades de negocio. Además de fomentar su participación en las iniciativas de RRHH, conocer más a detalle a los que cuentan con mayor potencial, y mejorar la adaptación persona-puesto.

Evaluar de forma periódica y automatizada los resultados de los colaboradores, es posible gracias a la digitalización. Así como hacerlos partícipes de la definición y gestión de los programas de evaluación, formación y desarrollo. Además de establecer interesantes planes de carrera para impulsar el desempeño de equipos y profesionales, mejorando el acceso a las oportunidades de cambio y promoción.

En definitiva, para enfrentar los retos de esta nueva era debemos potenciar, implementar y gestionar de la mejor manera posible a las organizaciones a través de nuevos modelos de trabajo y de relación laboral, mediante una visión y gestión completa del ciclo de vida del empleado.

Es el momento de analizar las estructuras organizativas y estudiar opciones alternas, innovadoras y beneficiosas para la compañía y sus profesionales. Basando las decisiones organizativas, puestos y modelos de trabajo en información fiable y de calidad, tomando en cuenta las preferencias profesionales de los empleados para el máximo aprovechamiento de sus capacidades en todos los niveles.

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