Infancia y adolescencia en tiempos difíciles

Por: Laura Alejandra Londoño Jaramillo

Diversas consecuencias pueden ser incluidas, como impacto de la pandemia a nivel global, no obstante, y conforme al rubro anunciado, nos centraremos en el tema de niñas, niños y adolescentes en México, segmento vulnerable de la población, que está afrontando diversas situaciones, lamentables y muy negativas para la estabilidad física y mental de la infancia y la adolescencia. Deserción escolar, adicciones, depresión, reclutamiento forzado y no forzado hacía los grupos delictivos predominando la delincuencia organizada, violencia familiar.

Panorama complejo y cruda realidad que, se soporta en cifras que van en aumento como datos duros que deben ser atendidos y, no quedarse solo en el plano del estudio cuantitativo para impactar al lector de los diarios y la prensa, y es que aun, nos encontramos inmersos en una pandemia que no finaliza, se presentan variantes que se manifiestan en olas que, incluyen la presencia de nuevas cepas y que los laboratorios farmacéuticos están tratando de solventar a través de un esquema de vacunación que se va logrando a marchas forzadas. La pandemia sigue vigente, cobrando vidas, deprimiendo la economía y retando la capacidad de los gobiernos, en tal contexto, fuerza la adopción de decisiones que resuelvan diversas problemáticas, como es precisamente, lo que sucede con la infancia y la adolescencia, lo que debe ser primer renglón de las políticas de educación, salud y seguridad pública en los próximos meses. 

De la deserción escolar

Cifras del INEGI, ilustran los siguientes datos a considerar, las cuales se pueden consultar en la siguiente fuente: www.inegi.org.mx, o en la página https://www.inegi.org.mx/investigacion/ecovidml/2020/, veamos: 

33.6 millones de personas entre los 3 y 29 años estuvieron inscritas en el ciclo escolar 2019-2020 (62.0% del total). De las cuales, 740 mil (2.2%) no concluyeron el ciclo escolar: 58.9% por alguna razón asociada a la COVID-19 y 8.9% por falta de dinero o recursos.

Para el ciclo escolar 2020-2021 se inscribieron 32.9 millones (60.6% de la población de 3 a 29 años). 

Por motivos asociados a la declarada pandemia por COVID-19 y factores asociados, esto es: por falta de dinero o recursos, llama la atención que no se inscribieron 5.2 millones de personas (9.6% del total 3 a 29 años) al ciclo escolar 2020-2021. 

Es de resaltar que las razones para no inscribirse la población en el ciclo escolar (2020-2021), se indica: el 26.6% considera que las clases a distancia son poco funcionales para el aprendizaje; el 25.3% señala que alguno de sus padres o tutores se quedaron sin trabajo; el 21.9% carece de computadora, teléfono, tableta, etc., o conexión de internet, debe incluirse, la poca habilidad tecnológica de los padres o personas mayores tutores y cuidadores de los menores de edad para entender la dinámica de la educación virtual. 

Estas cifras se concentran básicamente, en el análisis de la realidad de niñas, niños y adolescentes, destacando que, se tiene la disposición y expectativa del regreso a las aulas físicas para retornar a las clases presenciales, en un porcentaje de 64.1 % entre los 13 y 18 años y, de 6 a 12 años de un 60.7 %. 

Del regreso a las aulas y a las clases presenciales para contrarrestar la deserción escolar

Desde finales del primer semestre del año en curso, se ha estado anunciando el retorno a las aulas de clase, y en efecto, en algunos lugares del territorio nacional ha ido sucediendo, lamentablemente, se ha presentado una serie de contagios entre alumnos y planta de docentes, incluso con decesos, entre la población que ha recibido la vacuna, contexto que causa nerviosismo entre la ciudadanía que, aun sabiendo de la necesidad de regresar a las clases presenciales, no desconoce los riesgos de una enfermedad que no se controla con la vacuna y, contra la que no existe en este momento una cura definitiva, algunas entidades de la República incluyendo ciudad de México, han ido retrocediendo a semáforo amarillo, otras entidades de plano, ya se encuentran en semáforo rojo, dado el reporte de incidencia de contagios y fallecimientos desde inicios del mes de julio y que va en aumento.

No obstante, se sostiene el gobierno federal en la decisión de regreso a clases, lo cual debe ser revisado de forma particularmente cuidada, como un tema no solo de educación pública para solventar el problema del abandono de los estudios e interrupción del conocimiento de nuestra infancia y adolescencia, sino de salud pública. 

El reto en las instituciones de educación privada es menos exigente, ya que reúnen menos personal, dicentes y planta de docentes, de tal modo que, puede ser más manejable, el planteamiento y sostenibilidad de un esquema híbrido, mixto o semipresencial, el grado de dificultad mayor, lo presentan las instituciones públicas, primarias, secundarias, prepas, bachilleratos y universidades. Es prioritario, acelerar el proceso de vacunación, en tratándose del tipo de vacunas de dos dosis, no dejar pasar tanto tiempo entre una dosis y otra, para que la inmunización sea más eficaz, dentro de las escuelas, tener controles de sanidad y contar con el servicio de prueba rápida para la detección del virus, ante el padecimiento de cualquiera de los síntomas del Covid 19. 

Surge una pregunta entonces: ¿México está preparado para abrir aulas físicas y regresar a las clases presenciales?

Efectos asociados al problema de la deserción escolar de niñas, niños y adolescentes en México

La decisión del gobierno federal para el regreso a clases presenciales, resolvería un problema insostenible, que es precisamente la deserción escolar, lo cual no es posible asimilar como factor aislado, frente a una realidad que incluye, un grave problema de seguridad pública, el reclutamiento forzado y no forzado, por la delincuencia común y por la delincuencia organizada, de niñas, niños y adolescentes que ingresan en las filas del crimen en un contexto de víctimas y victimarios del delito: tráfico de armas, tráfico de drogas, tráfico de personas, no menos grave, delitos sexuales ingresando a mafias que se dedican al tráfico de personas con fines de prostitución, pornografía, etc., así el panorama, la situación de vulnerabilidad es mayor y va en aumento a consecuencia de los efectos de la pandemia.

De las nuevas tendencias del crimen que victimizan a la infancia y a la adolescencia

Destaca para este momento, que aparecen formas delictivas que se valen del uso de la informática, como esquemas de violencia que no se pueden minimizar, delitos que se cometen en contra de niñas, niños y adolescentes, usando de forma violenta la tecnología digital, incluso, se tiene conocimiento que a través del uso simulado de perfiles, esto es: adultos que se presentan como personas menores de edad, engañan y hasta motivan retos en sus víctimas para que salgan de sus casas, los citan en algunos lugares y, luego las desaparecen sin dejar rastro. 

El engaño a través del ciberespacio, y que coloca en estado de vulnerabilidad fuerte a personas menores de edad, se conoce como grooming, fenómeno en el que usualmente adultos, disfrazan su identidad digital para interactuar con sus víctimas, simulando ser de su misma edad para extraer información y posteriormente ganar su confianza, y a partir de lograrlo, se consolida el escenario propicio para perpetrar diversos delitos, desde pornografía con o sin fines de explotación sexual, la difusión de imágenes y videos, las amenazas, entre otros comportamientos sancionables. No se descarta el ciberacoso que puede ser perpetrado por gente conocida o desconocida de la víctima. 

Ante este panorama, es necesario dar aplicación a la Ley Olimpia, en el entendido de tratarse de un conjunto de reformas legales, tendientes a reconocer la violencia digital en sus diversas modalidades, y sancionar aquellos comportamientos que violentan la intimidad sexual y el libre desarrollo de la personalidad de las víctimas, a través del uso de las tecnologías. Destaca que se trata de un gran avance para México, que se ha ido enfocando en perseguir comportamientos considerados delictivos en el rubro mencionado, como son los siguientes: video grabar, audio grabar, fotografiar o elaborar videos reales o simulados de contenido sexual íntimo donde son parte personas menores de edad, mediante engaño y aprovechando el estado de inmadurez de las víctimas. Exponer, distribuir, difundir, reproducir, trasmitir, comercializar, imágenes en fotos y/o videos de contenido sexual. Esto, en detrimento de la dignidad e integridad física y psicológica de las personas. 

Sea de anotar que, si bien es cierto, se trata de un avance para México dirigido a contra restar estas formas delictivas que cada vez son de mayor ocurrencia, no es menos cierto, debe desarrollarse un esquema de capacitación de las autoridades para lograr prepararse en la persecución, investigación e imposición de sanciones, para mejorar el desempeño de ministerios públicos, defensores, asesores jurídicos, policías, peritos, particularmente, aquellos profesionales que se dedican a la psicología, para aplicar sus conocimientos de forma profesional y honesta, con un alto contenido humano, entendiendo las consecuencias y la sintomatología de estas nuevas formas delictivas, en su impacto psíquico en las niñas, niños y adolescentes. 

Gran reto de la sociedad, para avanzar en medio de la pandemia, que entre una y otra ola, se aleja más de un punto final. Contexto en el que la infancia y la adolescencia reclaman atención, de padres y demás familiares, del sector educación, del sector gobierno, del sector salud. Los padres y madres, estamos en la obligación de educar a estas nuevas generaciones, atendiendo las exigencias de la tecnología y los retos que presenta la delincuencia que no cesa para seguir dañando y pervirtiendo a niñas, niños y adolescentes.

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