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Liderazgo que transforma

Por: Arturo Cruz Cabrera

“Tengo un sueño, un sólo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas” Martín Luther King

Hemos observado en los últimos años la pérdida de productividad en las empresas mexicanas, los altos costos de producción, el lánguido proceso de comercialización y, ante todo, la ausencia de creatividad e innovación por parte de la fuerza de trabajo.

Según una encuesta de Gallup elaborada en 2018, el 85% de los trabajadores en todo el mundo reconoce no estar satisfechos, ni sentirse comprometidos, ni identificados con sus empleos. Esto se torna una problemática de primera línea, ya que muchas personas consideran que el corazón de una empresa siempre serán sus trabajadores.

Cabe señalar que las compañías representan un importante desarrollo económico para el país en que evolucionan. Sin embargo, un verdadero liderazgo empresarial está empeñado en hacer cambiar vidas, no viendo a sus trabajadores como simples empleados, sino como colaboradores, por consiguiente, contar con empresas con impacto social es de suma importancia para el crecimiento de nuestra sociedad.

De acuerdo con Velázquez Valadez, la apertura de un estilo de liderazgo social tiene como propósito brindar una alternativa a las organizaciones nacionales de diseñar sus esquemas de trabajo y estructuras organizacionales, en torno a equipos de trabajo que, a través de un líder logren el alto rendimiento.

No obstante, en pleno siglo XXI la palabra líder ha perdido su vigor gracias a los modelos de liderazgo que han sido preponderantes a lo largo de las últimas décadas, sin embargo, es importante describir el valor que este término puede generar para el capital humano.

Marco Perles comenzó a cuestionar su término en Ética y liderazgo empresarial: una complementariedad necesaria, al cuestionar directamente, “¿por qué la ética es importante en el liderazgo empresarial?”. La ética es una complementación necesaria en nuestros tiempos; rescatar los valores y la confianza en asuntos corporativos puede que sea solo una ilusión, o bien, una estrategia para las nuevas generaciones mexicanas.

Existen muchos estudios donde se afirma que tratar de definir el concepto de liderazgo es un asunto arriesgado y con un sinfín de acepciones; enumerar las acciones que un «buen» líder debe hacer es también encasillar y limitar. Es aquí, precisamente, que como fuerza de trabajo podemos cambiar el significado de una figura.

Delgado García escribió en 2016 que:

El líder social tiene como función la dinamización de un grupo o de una organización para su desarrollo con base en un proyecto común o un proyecto compartido. Por tanto, el líder social es quien tiene las competencias, habilidades y destrezas para conducir un proyecto, para seducir a otros con un proyecto que es compartido y que tiene, además, la capacidad de empoderar a otros, de formar nuevos líderes, de transferir lo que está haciendo para que otros líderes en otras situaciones puedan ejercer un nuevo liderazgo .

Como lo hemos mencionado, es arriesgado enumerar lo que un líder debe o no hacer, sin embargo, hallar a alguien con las cualidades que Delgado García propone es posible e ineludible.

Retomando la primera premisa con la que comenzamos este artículo, en la pérdida de productividad en las empresas mexicanas hay un trasfondo y eso se debe a la fuga de talentos de acuerdo a “Malas contrataciones y alta rotación le cuestan hasta 15% de productividad a las empresas”, nota publicada en El Economista.

Por consiguiente, ¿cómo es que el liderazgo empresarial tiene cabida en la reactivación económica de las empresas? La respuesta puede estar muy clara o tal vez ha estado detrás de otras posibles soluciones. En la nota mencionada anteriormente, Carlos Ganoza afirma que “el personal operativo no puede descuidarse porque es la fuerza laboral que ejecuta las estrategias”; y como también vimos, un líder es alguien que guiará a una serie de personas. Guiarlas no solo para fines de terceros, sino para el crecimiento de toda la empresa incluyendo los trabajadores.

De acuerdo a los datos arrojados en El Economista: “El reporte identificó que en industrias como la del retail¸ la rotación va del 60 al 90%, esta fuga de talento genera una pérdida de la productividad de entre 7 y 11%; en consumo masivo la rotación se ubica entre 30 y 60%, con un impacto en los resultados de entre 4 y 7 por ciento” y “De acuerdo con el estudio, sólo la mitad de la plantilla mantiene un nivel de productividad promedio (100%), un 15% logra superar el estándar (130%), pero alrededor del 35% de la fuerza laboral operativa de las organizaciones se conforma por talento alejado del promedio (70%)” .

Impulsar el talento de los trabajadores a través de líderes que conozcan el lenguaje de los empleados y que comprendan las problemáticas de la empresa es cada vez más una solución viable que una simple sugerencia.

Asimismo, el liderazgo empresarial con sentido humano debe apoyarse en los modelos de liderazgo desarrollados a lo largo del tiempo y rescatar lo que se adapte a las necesidades de los empleados y de la corporación. Si se comienza a tener una relación horizontal en vez de vertical, el personal tendrá más voluntad de ejercer sus talentos al servicio de los objetivos de la organización.

En conclusión, el liderazgo empresarial estará en constante construcción y a merced de las demandas del cuerpo de trabajo de cada empresa sin dejar a un lado la ética profesional que debe influir en cualquier situación; como reflexionó Marco Perles, la ética de un líder empresarial ejerce en la ética de los empleados, de acuerdo con lo analizado por el modelo de liderazgo relacional, de ahí un repunte hacia el éxito.

Nuestra sociedad rechaza el uso coercitivo o manipulador del poder, tener una figura empática que genere respeto, pasión y valores es una de las mejores herramientas que un corporativo puede generar. Recordemos que:

“La gente sigue voluntariamente a los líderes que respetan”.


Delgado García, Luis Rey, “Líder social y colaboración”, Milenio, 2016. (Recuperado el 20/07/21: https://www.milenio.com/opinion/luis-rey-delgado-garcia/para-reflexionar/lider-social-y-colaboracion)

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