¿Tu empresa familiar está al borde del colapso?

Por: Marisela Serrano Varela

Sin importar el tamaño, giro o nivel de facturación, si la familia (dos o más personas unidas por lazos consanguíneos y/o legales como en el caso de los esposos) tiene el control de la propiedad e influye en forma significativa en la dirección o rumbo que tomará el negocio, es una empresa familiar.

Como cualquier otra empresa, las empresas familiares tienen que superar retos de índole comercial, legal, económico, político, etc; cabe mencionar que son sus fortalezas las que las destacan sobre las no familiares, como son:

Liderazgo estable
Bajo endeudamiento
Rápida toma de decisiones
Lealtad
Visión de continuidad por generaciones

Una empresa familiar prácticamente nace con una visión a largo plazo para el sustento y creación del patrimonio familiar, siendo parte del sueño personal de su fundador y de su familia el darle continuidad a través de generaciones.

Sin embargo, sólo el 30% sobrevive al pase generacional del fundador hacia sus hijos. Para que este fenómeno de separación no ocurra, es muy importante observar los retos más comunes y las mejores prácticas para hacerles frente:

  1. Reto empresa: Diagnóstico objetivo de los recursos y capacidades empresariales de la familia para construir una organización competitiva. En el 68% de las empresas en México, existe una dependencia excesiva del líder para lograr el éxito.
    Mejores prácticas: Contar con políticas claras para el manejo de los recursos humanos, contar con una estructura competitiva con mandos medios bien capacitados y remunerados.
  2. Reto familia: Fomentar la unidad y el compromiso mediante una comunicación efectiva que promueva relaciones familiares positivas y armoniosas para lograr acuerdos entre sus miembros.
    Mejores prácticas: Diseñar un conjunto de acuerdos y políticas que le den orden a la relación familia-empresa (protocolo familiar).
  3. Reto estrategia: Identificar y fortalecer la ventaja competitiva de la empresa para crear la estrategia que la guíe hacia el futuro. En nuestro país, menos de la mitad de las empresas familiares ha elaborado un plan estratégico por escrito.

Mejores prácticas: Elaborar un plan estratégico anual y por escrito que cuente con; objetivos e indicadores de medición de avances, supervisados y ajustados mes a mes.

  1. Reto finanzas: Requiere contar con los recursos necesarios (propios y/o externos) para ejecutar la estrategia; incluye política de dividendos y reinversión de utilidades.
    Mejores prácticas: Elaborar un plan financiero por escrito, con indicadores de gestión y metas financieras.
  2. Reto gobierno: Diseñar las estructuras y los órganos de gobierno (consejo familiar, asamblea de accionistas, consejo de administración) que aseguren el cumplimiento de los acuerdos de la empresa y de la familia.
    Mejores prácticas: Instaurar un consejo de administración a la medida, con consejeros independientes.
  3. Reto sucesión: Lograr que la transferencia del liderazgo y la propiedad a la siguiente generación –capaz y comprometida– se realice de manera ordenada y constructiva. Este reto es el más crítico que enfrenta la empresa familiar en México.
    Mejores prácticas: Elaborar un plan de sucesión junto con el (la) fundador (a) y los posibles sucesores (as), aun cuando el primero no considere su retiro en el corto plazo; asimismo, un plan de contingencia para hacer frente a cualquier eventualidad.
  4. Reto patrimonio: planear, acordar y documentar la distribución del patrimonio familiar para asegurar su protección y la concordia familiar.
    Mejores prácticas: Hacer un testamento, tomar asesoría patrimonial para la estratégica distribución de la propiedad empresarial y del patrimonio familiar.

De acuerdo a la investigación* en nuestro país sólo el 41% de las empresas familiares mexicanas; cumplen con al menos el 50% de las prácticas mencionadas. Lo que las ubica en una situación de supervivencia. Su futuro depende de que actúen decididamente en aquellas áreas que presentan los mayores retos antes de que se conviertan en verdaderos problemas para su subsistencia.

¿Por dónde empezar?
Sugiero realizar un ejercicio estilo planeación estratégica para la familia de los actuales y/o futuros propietarios y gestores donde, desde el espacio confidencial del consejo de familia, se pongan sobre la mesa estas inquietudes y, en un principio, se resuelva el diseño de la Filosofía Familiar: Misión, Visión y Valores que fundamentan la existencia de la familia y de su empresa, comprometiéndose desde cualquier trinchera y rol (dueño, empleado, consejero o simple familiar) a fortalecer la armonía familiar como cimiento de todo trabajo y a darle más realce institucional a la empresa con el fin de que ésta prevalezca por generaciones, si es que ese es el sueño de todos.

Habiendo avanzado en estas prácticas, un aspecto fundamental a considerar, es que la preparación de la siguiente generación podría estar basada más en lo que los más jóvenes aporten desde una perspectiva de innovación y emprendimiento en proyectos externos, que en la de convertirse en ejecutivos o directores.

No porque lo segundo no sea conveniente o les cerremos las puertas a que se desarrollen profesionalmente en la empresa familiar, sino que, al elevar la mirada hacia nuevas oportunidades de negocio (relacionadas o no con la industria en la que participa la empresa familiar), apoyados tanto financieramente como con experiencia, mentoría y relaciones públicas por ejemplo; las posibilidades de crecimiento, consolidación y continuidad tanto empresarial como del patrimonio se elevan, ya no se está centrado en un solo negocio sino en varios e inclusive, en aquellos para los que para algunos miembros familiares pueden ser más atractivos y desde donde puedan responder a su vocación. Es una tarea que puede ser compleja; se requiere de orden, metodología y motivación. ¡Ánimo!

*Modelo de los 7 retos (Banamex, Profit Consulting. Encuesta de Empresas Familiares en México. México; 2008).

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