Gaby Pérez Islas

Tanatóloga

Mi infancia transcurrió rodeada de libros. Mis papás trabajaban todo el día; tenía una sola hermana, 5 años mayor que yo que realmente no jugaba conmigo. Eso a la larga se convertiría en un enorme regalo creativo para mí. Tuve que inventar historias en mi cabeza, descubrí a los libros como mis mejores amigos y tuve una niñez muy equilibrada entre contar con muy buenas amigas y las mejores compañeras de vida que resultaron las letras. Ahí se estaba gestando una vocación profesional.

Mi padre era español, mi madre mexicana y esas dos culturas permearon profundamente en mi manera de ver la vida, comprender el trabajo, disfrutar la comida y atesorar el momento presente.

He tenido un amor apasionado por las letras y no me arrepiento de haber estudiado literatura latinoamericana cómo primera carrera. De ahí decidí empezar a trabajar con niños en el área de estimulación temprana para fomento a la lectura. La vida me fue llevando a trabajar con niños con necesidades especiales para enseñarles a leer con un método de Glenn Doman. Al entrar en contacto con todas las pérdidas que tienen los padres al no tener al hijo sano que habían soñado, empecé a interesarme por el área del dolor, el duelo y la pérdida. Hice mi maestría en Tanatología en el Instituto Mexicano de Tanatología en conjunción con la Facultad de Medicina de la UNAM, y desde que hice mi servicio social, al terminar mi primera sesión, supe que había encontrado una vocación y misión de vida.

El servicio a los demás le da profundo sentido a mi existir y me compromete con traducir un lenguaje complicado como puede ser el tema del dolor y la muerte, en una lectura fácil y accesible para todos los dolientes.

Considero que todos tenemos dones. Esos dones son cosas que se nos facilitan, que se nos dan de manera sencilla y uno de ellos para mí era la escucha activa, es ahí donde identificó que podía ayudar a las personas. Desde muy pequeña mis amigas me contaban cosas y anécdotas esperando de mí un consejo. Querían una guía, porque parecía yo ser una persona mayor de lo que era. Eso se lo debía en parte a los muchos libros que había leído, pero también a mi intuición.
Ahora puedo decir que soy un espíritu libre. Creatividad en piel de mujer. Amorosa, intensa y feliz. Una persona que puede mirar de frente a la vida sabiendo que ha amado y servido lo suficiente.

Consolar siempre
Aliviar a veces
Dañar nunca

Al concluir mis estudios en Tanatología hace 23 años, comencé a trabajar en consejería particular y ante la necesidad de seguir acompañando a mis dolientes una vez que había terminado la sesión, escribí en el 2011 mi primer libro “Cómo curar un corazón roto” un Tanatólogo de buró. Esto me llevó a incursionar en el mundo de las redes sociales y así surgió @gabytanatologa y mi logotipo de una mariposa azul cuyas antenitas llevan las iniciales de mi nombre. Ese fue el inicio de una metamorfosis en mi vida que me ha llevado a mostrar mis mejores colores.

En mi área, trabajo con pérdidas. Pérdida es algo que yo tenía y ya no tengo, pero también algo que deseaba y nunca obtuve. Perder nos mete en una montaña rusa de emociones y gestionar todos estos sentimientos que tenemos ante la pérdida es lo que se conoce como un proceso de duelo. Desde mi trinchera acompaño a enfermos terminales y personas que están en un proceso de duelo. La terapia tanatológica es una consejería breve. Un acompañamiento de 10 sesiones máximo, en el que le enseñamos al usuario con qué herramientas cuenta para enfrentar aquello que le pasó: resignificarlo y seguir adelante. Nosotros mostramos el camino de volver a ser feliz y recuperar la paz después de haber tenido un gran dolor.

Al principio de mi ejercicio profesional, acudía a hospitales y casas de enfermos terminales. Poco después comencé a atender dolientes en un café, para fomentar que salieran de casa y tuvieran un respiro en su día. En el 2013 decidí establecer un consultorio para recibir a mis pacientes, espacio que además se convertiría en sede de diplomados de Tanatología que imparto 3 veces a la semana.

Para mí definir éxito es complejo. El éxito es el cariño, el respeto y la confianza que desarrollas en los demás. Me considero exitosa, cuento con muchas personas cerca y lejos de mí, en redes sociales o por ser mis lectores. Ellos siguen mis palabras, me tienen en alta estima y me desean bendiciones y luz para continuar con mi misión. Mi éxito en la vida es lo feliz que soy, la familia que he formado, los amigos con los que cuento y todas las personas que me han confiado su dolor.

La empresa familiar

Jamás he pensado en mí en función de ser una empresaria; la empresa que manejo es del servicio a los demás. Llegó un momento en el que creció tanto la demanda de mi trabajo, que necesité apoyo, pero no en el área profesional cómo colaboradores en mi consultorio sino apoyo para responder los correos que me llegaban, las ofertas de trabajo, y las invitaciones a congresos.

Mi equipo de trabajo es mi familia; mi esposo y mis hijos colaboran conmigo porque todos se han sumado a esta misión de hacerle la vida un poquito más llevadera a aquellos que han tenido una pérdida. Se identifican con el trabajo que hago y me apoyan, Mi hijo mayor tiene una voz de locutor esplendida con la que ha grabado mis vídeos de presentación para redes sociales y eventos especiales.

Mi segundo hijo es un comunicólogo creativo que es mi productor en mi canal de Youtube Gaby Tanatóloga. Es creador de los Tanatotips y mi gran apoyo para todo lo que tiene que ver con medios digitales. Mi hijo menor es economista y nadie mejor que él para ayudarme con la venta de mis libros y productos en mis conferencias y eventos especiales.

Sobre mi esposo es contador, y lleva de manera impecable mis facturas, presupuestos y cotizaciones para empresas e instituciones que requieren mis servicios. Mi equipo de trabajo cuenta con toda mi confianza, ya que tenemos todos un fin en común; brindar un servicio de calidad y calidez para las personas que han tenido una pérdida. La creciente demanda de mi trabajo me ha llevado a crear productos en línea para llegar a más personas de manera más eficiente y cruzar fronteras con mi proyecto de hacer cultura del duelo en el mundo.

Su mensaje

He de mencionar, que la dificultad principal que tuve fue hacer atractivo el conocimiento de esta disciplina creada por la Doctora Elisabeth Kubler-Ross para medios de comunicación. Demostrar que, contrario a lo que se creía por la etimología de la palabra, tanatología no se refiere a un tratado sobre la muerte sino a la vida y cómo vivirla con responsabilidad.

Fue un sueño lograr que mis libros salieran de los estantes de “autoayuda” de las librerías y crear para ellos un nuevo espacio llamado crecimiento personal, tanatología y duelo. Mi reto ha sido hablar de los temas más duros y serios sin solemnidad. Contagiar paz con mi voz y moverme en un ánimo de congruencia absoluta.

El éxito de mi profesión es la verdadera vocación, la voluntad de servicio, el actuar como se piensa. El creer en la vida a pesar de todas las cosas que pasan en ella y ser una fuente inagotable de esperanza y pensamiento positivo.

Así como hay éxito también hay fracasos, el fracaso no está ahí para frenarnos, está para enseñarnos. Quien no ha fracasado nunca, no ha emprendido nada.

El secreto para no caer en el desaliento es mantenerte el tiempo suficiente enfocado en lo que quieres. Soñaba con ser escritora y esto se concretó muchos años después de haberlo imaginado. Caminé siempre en esa dirección esperando los tiempos y las oportunidades de la vida sin perder el ánimo y con mucho, mucho trabajo atrás de ello. No creo que haya golpes de suerte, hay cosechas. El equilibrio se parece mucho a la felicidad y mis secretos para encontrarlo son: trabajar en una vida espiritual profunda; mi conexión con un poder superior me apuntala cuando las cosas que escucho en noticias y veo en la realidad de mi consultorio, me desilusionan.

Confío que lo mejor está por venir y que lo que viene conviene. También me mantengo muy cercana a la naturaleza, ver azul y verde me hace no caer en un síndrome de agotamiento profesional. Pasar tiempo con mi perro me recuerda que la vida puede ser muy simple y feliz. Hacer manualidades me desestresa.

De entre las cosas por las cuales me siento muy orgullosa, es que la Tanatología tiene ahora un espacio en la TV mexicana con mi presencia quincenal en el programa “Sale el Sol” de Grupo Imagen, una voz familiar en radio donde colaboro con Martha Debayle, el Dr. Cesar Lozano y Janett Arceo entre otros. Formo parte del consejo médico de fundación CIMA, y soy conferencista internacional además de articulista de algunas de las revistas más conocidas del país. Me siento muy bendecida con la confianza y cariño de las empresas con las que colaboro.

Mis planes para el resto del año son, seguir apoyando a todos los dolientes de esta terrible pandemia, trabajar en la salud emocional de nuestros niños y jóvenes, apoyar a México desde mi trinchera para que recupere el ánimo y crezcamos en resiliencia y reinvención. Hace poco relance mi Kit de acompañamiento para el duelo que es un oráculo como apoyo en los primeros meses de dolor.

Tengo varios proyectos editoriales en proceso y una gira de conferencias por USA para enseñar a capitalizar lo vivido a nuestro favor y salir fortalecidos de esta pandemia. Para las cosas que tienen misión, la vida les abre camino. Conmigo jamás se tratará de lucrar con el dolor ajeno, por eso siempre me ocupo de generar contenido gratuito y accesible a todo el mundo en mi canal de Youtube Gaby Tanatóloga y en mi podcast “Después de la pérdida” en Spotify y otras plataformas.

Por último, les diría que la vida dure lo que dure, es corta. Así que hay que aprovecharla al máximo. Que no importa quien le cierra los ojos a una persona sino quien se los mantuvo abiertos toda la vida. Que nos esforcemos en tener la satisfacción del deber cumplido en todo lo que hagamos, porque eso, será lo que nos saque adelante de un duelo el día de mañana.

«Soltar, no significa que ya no te importe«

Mi biblioteca consta de 6 títulos.

1.- “Cómo curar un corazón roto” nos da ideas para sanar la aflicción y la pérdida (2011)

2.- “Elige no tener miedo” enseña como aprender a vivir después de un gran dolor (2013)

3.- “Viajar por la vida” Una metáfora extendida entre lo que es la vida y lo que es un viaje y cómo hacerlo ligerito de equipaje (2015) con un prólogo de Martha Debayle.

4.- “La niña a la que se le vino el mundo encima” Una historia para aprender a superar las pérdidas, con una moraleja muy profunda con respecto a no dejar de ser quien somos cuando más lo necesitamos. Tiene un prólogo del Dr. Cesar Lozano (2017)

5.- “Convénceme de vivir” Una novela para reencontrarte con la vida (2019)

6.- “Tu camino para sanar” Un libro que escribo en coautoría con Renata Roa, Claudia Sánchez y Mercedes D’Acosta, con un prólogo de Martha Debayle y que te enseña 12 pasos para cuidar de ti. (2020)

«Desde cada rincón siempre estaré admirándote y bendiciéndote.»

N.I.P. En memoria de mi madre

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