Una mirada al arte del artista plástico

Vengo de una familia de fotógrafos, músicos, escultores, la mayoría se dedica al arte y es algo inevitable no aprenderlo, mi padre es de la Cañada Oaxaqueña y mi madre del barrio de Xochimilco, aunque son costumbres y tradiciones diferentes lo interesante es que nos une el amor por nuestra tierra, su gente cálida, la familia, la cultura y tradición, para mí es importante hablar de lo que significa mi Oaxaca.

Mi vocación la inicié por mi abuelo el señor Constantino Cruz Ramírez, él tenía el conocimiento de la pintura y la música en varios aspectos, él era carpintero y tenía un taller en el cual hacia instrumentos musicales, cuando yo tenía la edad de aproximadamente de 2 o 3 años solía ir a su taller, en una ocasión por estar de hiperactivo mi abuelo me dio sus colores y me puse a pintar en algunos papeles, un día en su taller encontré una revista en la cual publicaron a grandes pintores como; Joan Miró, Vasili Kandiski, Andy Warhol, después de ver sus pinturas empezó mi inquietud por aprender más, para mí no fue difícil solo fue cuestión de comprender el arte y poco a poco se fue dando.

Yo crecí en el barrio de Xochimilco en la Cruz de Piedra, de joven me juntaba con chicos que vivían cerca, hijos de doctoras, licenciados y algunos amigos, poco después llego a vivir al barrio un señor a la casa llamada el Pochote, el dueño era el maestro Francisco Toledo quien en esa casa quería hacer un cine.

La casa tenía un pilar que ya estaba derrumbado que era como de cantera donde pasaban los arcos, mis amigos y yo los agarrábamos como escalera, en ese entonces había un señor que cuidaba la casa, yo y mis amigos solíamos brincarnos y entrar, al encargado de la casa no le gustaba que lo hiciéramos porque siempre dejábamos un desorden. En una ocasión el maestro Toledo nos vio y le dijo al encargado que nos dejara, nosotros veíamos sus pinturas, hojeábamos sus libros, puedo decir que crecí en una infancia bonita, podíamos ver que el maestro hacía bocetos, y texturas para algunas obras de arte.

Poco después al ver el arte que hacia el maestro Toledo, e inspirarme en las pinturas de mi tío el maestro Leovigildo Martínez, decidí experimentar el mundo de las texturas, la pintura y el grabado en papel, en una época llego el arte del Grafiti, los que no teníamos la posibilidad de estudiar y aprender interactuábamos con los aerosoles.

No sabía que el maestro era una persona muy importante y reconocida, nosotros solo lo llamábamos el señor del Istmo, poco después conocí a la señora Rufina Santiago amiga del maestro quien me apoya, ella veía mis inquietudes e interés por la pintura, en una ocasión le pidió al maestro que me orientara y para que no me fuera por malos pasos, el maestro con su gran corazón se acercó y me empezó a enseñar algunas técnicas para pintar; poco después me empezó a dar clases el maestro Roberto Hernández el “Zauteco” él me indujo al dibujo, aprendí grabado con el maestro Adrián Aguirre, asistí por varios años a la casa de la cultura en donde conocí al maestro Fortino Lázaro Peralta quien me cobijo como si fuera su hijo y me enseño nuevas técnicas para pintar.

A mis 28 años con una técnica madura tuve la oportunidad de entrar a galerías donde se exponían obras importantes, como las del maestro Rufino Tamayo, Fernando Andracci, Amador Montes, Tom Pineda maestros con una trayectoria.

Ahorita mi trabajo es claro, mi arte va enfocado a lo abstracto, surrealista y lo configurativo, estoy en la etapa de seguir aprendiendo y conociendo, estoy empezando a trabajar con la litografía, serigrafía, agua fuerte, agua tinta, texturas, el arte informalista y el arte objeto.

A la fecha he estado colaborando con el maestro Francisco Verastegui y el maestro Saúl Castro en algunas obras de arte y con galerías que me han apoyado desde mis inicios como: Galería Mano Mágica, Galería Cocijo. A la par tengo unos proyectos con algunos maestros extranjeros de Estados Unidos y Japón. Estoy promoviendo algunas obras mías y de algunos otros artistas.

El arte te da muchas cosas sin espera nada a cambio, he aprendido a tener paciencia, escuchar a los maestros y sobre todo amar a mi tierra, estoy orgulloso de haber nacido en Oaxaca, mi tierra, mi cultura me ha dado demasiado.

Siempre tengo en mente, que cada artista debe plasmar cosas nuevas, para que nuevas generaciones aprendamos algo nuevo, sin dejar en el olvidó a todos esos maestros, sus técnicas, sus pasiones y lo que proyectaban como el maestro Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto, Rodolfo Morales y el maestro Francisco Toledo, maestros que manejaban técnicas antiguas, realmente estoy volviendo a retomar como se dice, “la vieja escuela” experimentando con cosas nuevas, técnicas antiguas como Impermeatura. Los años y la experiencia son los que te van forjando para ser un gran maestro.

Me siento muy orgulloso de haber crecido en este barrio, es algo simbólico estar y recordar mis inicios con el maestro Francisco Toledo, nunca podré pagar toda la ayuda que me ha brindado mi madre Margarita Cruz Ramírez, mi padre Margarito Anastacio Marín D.E.P., la gente que me ha apoyado; el maestro Joaquín Marín Guerrero, la Sra. Soraya Faccuse, al joven Joaquín, mi madrina Lila Downs y su esposo Paul Cohen y por su puesto a mi abuelo.

Los invito a conocer mi arte, mis obras, las raíces que me han hecho crecer como ser humano y por supuesto conozcan mi tierra, Oaxaca tierra de gigantes.

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